Una de las cosas que más debe agobiar al escritor es tener las ideas revueltas y, por tanto, expresarlas con el mismo desorden.

Grave también es el delirio de grandeza. Lo mejor es un estilo sobrio y limpio y para lograrlo hay que tener bien despejada la mente. Escribe claro el que concibe o imagina claro, asienta Unamuno. Escribo para leerme como ajeno, decía mi fallecido amigo Edmundo Gómez.

Leo el artículo que Salomón Chertorivski, secretario de Desarrollo Económico del Distrito Federal, escribe en el periódico Reforma (Negocios, 24 de febrero) sobre una reciente ley en su materia aprobada por la Asamblea Legislativa de la demarcación.

Contiene, según el autor, varios conceptos muy novedosos, nunca antes dados a luz, pues se persigue reivindicar la actividad económica como un bien público que debe ser tutelado por el Estado .

Pregunto: ¿y por qué no pretender el mismo carácter para la actividad política y para la social? ¡Bienvenido este inesperado regalo a la ciudadanía! Chertorivski sostiene que es uno de los productos normativos más importantes en mucho tiempo... Herramientas para que el DF esté en condiciones de presentar al país una alternativa de política económica... Por fin el DF da un paso más en su autonomía al afirmar que se puede y se debe desplegar una política económica terrenal .

¿Y la celestial?, inquiero.

Utiliza la expresión intervención del Estado , que me causa nostalgia del tiempo de las discusiones bizantinas, que si sí, que si no, que qué tanto.

Como siempre, caemos en las medias tintas, el justo medio, que es lo mejor.

En este tema Chertorivski me deja azorado: la ley reivindica la necesidad de la intervención del Estado en materia económica a favor del mercado , frase misteriosa que quizá pretende dar a entender que mientras menos meta sus narices el gobierno, que no Estado, mejor, pero la autoridad económica queda a cargo de acompañar las inversiones que hayan cumplido con los requisitos de la ley .

Además, emplea el verbo tutelar y quien tutela guía, ampara y defiende a una persona por ser menor de edad.

En suma, el secretario debe ayudarme a disolver la confusión mental que me produce la lectura de su artículo. Además de aclarar cuáles son los alcances, objetivos e instrumentos de su política económica, así como el papel de los actores en este bien público que es la actividad económica.

paveleyra@eleconomista.com.mx