Cuando el futbol identifica a una institución.

En una sociedad donde todo tiene un costo económico y la dignidad no deja ni un peso, ¿por qué debería importarnos que a un valor le demos tanta relevancia? ¿Por qué los aficionados de los Pumas sienten tristeza y orgullo? ¿Hacen mal en sentirse dignos de su equipo que perdió en penales? ¿De qué sirve saber que luchas si al final te vas con las manos vacías? ¿De verdad no sirve de nada el orgullo y la dignidad?

Dos filósofos del siglo XIX y XX, Kant y Habermas, han estudiado en sus diferentes obras el término de la dignidad humana . Y ambos coinciden en que es un concepto que no es útil en la practicidad, no es intercambiable, provechoso, ¿inservible? Es un tema que se arraigó en la Europa de la posguerra y que se propagó por el mundo. La dignidad no tiene nada que ver con un partido de futbol, tiene que ver con la identidad, con respetarse a uno mismo.

Justo por eso lo que hizo Pumas sí, lo inservible para algunos es defender lo que representa. El club dignifica a una de las instituciones educativas más importantes de América Latina y a nivel mundial, su reconocimiento no está a debate. Que una cosa es el futbol y otra el equipo, es verdad, que los jugadores no tienen ni idea de lo que significan la instituciones, también es posible. Pero afortunadamente para el club hay personas que se lo hacen saber. Tirar la final después del 3-0 de la ida era lo peor que le podía ocurrir a la institución y también a una buena parte de la imagen de la Universidad, digna en todos los sentidos por excelencia.

Y lo comento porque hace algunos años, justo en la última huelga de la institución (1999), la UNAM realizó un estudio de imagen y el resultado fue sorprendente. Al preguntarle a la sociedad en general sobre qué les venía a la mente cuando les decían UNAM , la primera respuesta era el equipo de futbol.

Hay instituciones que deben cuidar sus valores antes que cualquier copa. Que me disculpen, pero para la UNAM los que orgullosamente hemos estudiado ahí defender la playera (e indirectamente a la institución) es un tema de orgullo, al diablo una liga. Por eso los fans y los egresados que son aficionados aplauden lo que ocurrió el domingo anterior, remontando un 0-3 para llegar el partido al límite de los penales.

Insisto, el futbol nada tiene que ver con la grandeza de la UNAM, ni tendría que relacionarse, pero eso ocurre en la calle: la comparación y la unión de ambos. Es inevitable que si llevas el nombre de una institución resulte que quieras separarlo y no importe. La dignidad según la Declaración Universal de los Derechos Humano es un derecho que nos hace libres e iguales.

Pumas después de una liguilla bastante mediana cierra el campeonato honrando su nombre, su estirpe. Y a nivel personal, los futbolistas jugaron con el honor suficiente para mantener tranquilas sus conciencias y sentirse orgullosos de forzar los músculos hasta el límite. Es verdad, los Pumas no ganaron nada, pero al menos la final del Apertura 2015 será recordada por la épica de 11 hombres de intentar lo que era en la teoría imposible.

Para los amantes de los datos, aquellos para quienes la dignidad vale menos que una copa, aliméntense del escarnio... pero el orgullo está intacto. Si eso nos les basta, importa un carajo, para muchos eso lo es todo.