El escuadrón antibombas financieras tiene una labor muy ingrata. Tiene que cortar el cable correcto de sus políticas monetarias antes de que le estallen las crisis en la cara.

Y ahora, el banco central canadiense se animó a cortar el cable azul que mantenía las tasas de interés sin cambios, ha logrado la atención mundial, sobre todo de los países de su nivel de desarrollo.

De hecho, las apuestas apuntaban a que Canadá sería una de las primeras economías desarrolladas en optar por subir sus tipos de interés. Y el aumento de 0.25 a 0.50% no defraudó a los analistas.

Y es que después de 6.1% de crecimiento en la economía canadiense durante el primer trimestre del año, era de esperarse que se aplicara un hielito al ritmo, para evitar que se sobrecalentara el aparato de crecimiento.

Canadá había aplicado, desde el 2007, 10 recortes consecutivos a su tipo de referencia para ubicar a la tasa en un nivel no visto en 76 años en ese país.

Ahora, tienen que administrar sus señales y sus decisiones. La posibilidad de una recaída económica persiste y si bien, las tasas son de apenas medio punto porcentual, no conviene a nadie dar tumbos con las decisiones de política monetaria.

No hay, por ahora, la apuesta de que alguna otra economía desarrollada se decida a subir sus tasas de interés en el corto plazo. No se ven las condiciones como para abandonar el incentivo del dinero barato, en medio de las amenazas fiscales y de recaída económica mundial.

Para México, el pronóstico que más se extiende, es que el actual nivel de 4.5% de la tasa interbancaria de referencia habrá de mantenerse varios meses más.

Merrill Lynch estima, de hecho, que será hasta septiembre del próximo año, cuando pueda haber un incremento en la tasa, para ubicarse en 5 por ciento. Y todo en sintonía con el pronóstico de lo que habrá de ocurrir en Estados Unidos.

Para esa economía, tampoco se prevé un aumento en sus tasas en el corto plazo. Si las condiciones financieras lo permiten, sería para finales del año que se levanten del cero los tipos de referencia.

Aunque ya se deslizan las primeras voces, desde dentro de la Fed, que hablan de mantener las tasas como están por un tiempo más largo.

Es un delicado juego de equilibrios, en donde los expertos banqueros centrales viven haciendo cuentas de cuándo es el momento de apretar un cable y cuándo hay que cortarlo, con la amenaza de estallido permanente.

La primera piedra

Dice la nota informativa que Académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México exigieron al presidente Felipe Calderón que instruya a las entidades del gobierno federal a acatar la ley federal de transparencia y que se comprometan con los más altos estándares en la materia.

Fantástico pronunciamiento, que también deberían cumplir otras instituciones públicas que vivan del dinero de los contribuyentes, como por ejemplo... la UNAM.

Resulta que el senador Gustavo Enrique Madero, presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado, tuvo la osadía de pedir a la máxima casa de estudios que rindiera cuentas y resultados antes de pensar en más recursos públicos para su presupuesto.

Dijo el Senador: Es muy importante siempre procurar el mayor número de recursos para la educación en general y a la educación superior en particular, pero también es importante reconocer que se requiere dar resultados, rendir cuentas y sobre todo tener una mejora en los niveles de educación de manera permanente .

Estas palabras, tomadas como sacrilegio por los que creen que autonomía significa total opacidad, le valieron una lluvia de críticas al legislador.

De inmediato, ese manto protector de la alta burocracia universitaria se lanzó a la yugular del panista para reclamarle cómo es que se atrevía a mirar a los ojos al puma y atreverse a hablarle tan fuerte a una institución puesta en niveles de infalibilidad.

La muy ofendida alta burocracia universitaria le reclamó al Senador sus ofensivas palabras de transparencia. Para la dirigencia de esa institución, ya son lo suficientemente transparentes como para pensar en más claridad.

Y le pedían al senador Madero poner atención a las palabras del señor doctor Rector que nunca fueron con la idea de pedir más dinero para la UNAM.

Lo que el Rector solicitó, indica el comunicado sellado con el escudo universitario, fue: Presupuesto y comprensión para la educación superior pública de iberoamérica, es lo que respetuosamente exigimos .

O sea: un, dos, tres por todos mis compañeros.