La batalla en contra de los grupos criminales a lo largo y ancho de nuestro territorio nacional entra en su última etapa sexenal con un balance en un sentido diverso al del oficial, según se van dando a conocer a la opinión pública algunos datos que permiten un análisis a mayor profundidad, más allá del ruido informativo y del reclamo de una sociedad que no entiende que luego de cinco años de esfuerzo nacional no pueda hablarse de resultados claros.

En efecto, y lo digo muy a mi pesar, de los datos parece desprenderse que una vez más hemos perdido la contienda. Utilizo la expresión una vez más porque los nacionales de estas tierras sólo almacenamos derrotas militares en nuestros discos duros, a menos que alguien quiera festejar los triunfos de Obregón sobre Villa en los combates de Celaya.

1. La estrategia militar desde Sun Tzu nos dice que una contienda larga siempre será una derrota, aunque no se resulte derrotado. En el caso particular llevamos cinco años con lo mejor de nuestros elementos federales sobre las armas y una gran cantidad de recursos gastados sin resultados efectivos y concretos. La Segunda Guerra Mundial duró más o menos el mismo tiempo. Si esa contienda hubiera sido conducida por nuestros estrategas, el mundo seguiría en guerra, dicen algunos.

2. Los grupos criminales continúan presentes y operando en todo el territorio nacional. México sigue siendo el primer productor de marihuana del mundo y nutre los mercados del orbe. El narcotráfico ingresa al año a la economía nacional miles de millones de dólares, más de 10,000, según estimaciones conservadoras.

3. El costo en vidas humanas, del esfuerzo nacional contra los criminales, ronda la cantidad de 50,000 víctimas. Según algunas cifras, Estados Unidos perdió alrededor de 60,000 combatientes durante la guerra de Vietnam y la sociedad del vecino país estaba verdaderamente escandalizada.

4. Por si aún alguien duda de que perdimos, ahí va el siguiente dato. Según el grupo de análisis Stratfor, el país está utilizando prácticamente a todos sus efectivos militares de línea, 45,000, indica el informe de la consultoría. Es decir, ya no tenemos más soldados que mandar a las diversas plazas ni tenemos tropas de refresco y en cualquier conflicto armado y bajo cualquier circunstancia cuando se acaban los soldados, se perdió el conflicto y, por supuesto, mientras nos quedamos sin tropas, algunos cárteles crecen y recuperan las plazas perdidas y abren nuevas rutas para nutrir el mercado de un vecino que aprendió, hace mucho, que al crimen organizado se le administra. Y no lo digo por mal.

Salta a la vista lo que parece cierta ingenuidad del presidente Calderón. Hombre de bien, nuestro Presidente parece creer realmente que va ganando la batalla a los grupos criminales y que la estrategia ha sido la correcta. De cualquier manera, es muy tarde para dar marcha en sentido contrario. A estas alturas nada podrá revertir el terrible resultado de este avispero en el que metieron a un hombre que cuando quiso hacer el bien, lo hizo mal.

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