Durante los últimos 35 años llevamos a cabo varias reformas para eliminar el partido de estado y las facultades metaconstitucionales del presidente. Pensábamos que los cambios eran suficientes para garantizar un mayor equilibrio entre los poderes y los niveles de gobierno, nos equivocamos, López Obrador ha sabido dar vuelta a esos candados, para regresar a la presidencia imperial.

Dice que su 4T es una nueva etapa en la vida política del país, tiene razón, en sólo 30 meses ha logrado, controlar la Corte, el Congreso, casi todos los organismos independientes, poner contra la pared a los gobernadores, intimidar a los medios de comunicación e ignorar a la sociedad civil organizada.

Ha aprovechado la forma en que se elige a los ministros para irse apropiando del control de la Corte y hoy cuenta con 4 ministros incondicionales para seguir violando la Constitución, a través de leyes inconstitucionales, como las de energía, petróleo y la judicatura.

Tiene el control total del Congreso a través de su partido y sus aliados y hacía muchos años que no veíamos un poder Legislativo tan sumiso a las decisiones presidenciales. La eliminación y control de los organismos independientes y los fideicomisos permite la discrecionalidad total para tomar decisiones y manejar el gasto público. Ha usado en forma ilegal la procuración de justicia, al SAT y la unidad de inteligencia financiera, para perseguir a sus críticos.

En las pasadas elecciones, Morena se comportó como un auténtico partido de estado, usando los programas sociales y los recursos públicos en su beneficio y el presidente López Obrador, fue abiertamente promotor de su partido y candidatos, sin importarle violar la constitución.

Ha dado un golpe de estado al federalismo con el nombramiento de delegados especiales, la reducción de recursos, apoyos a los estados y su abierta intervención en las elecciones, que están provocando una centralización del poder como no se veía desde varios años. La intención de centralizar en una Guardia Nacional militarizada la seguridad pública, es otra amenaza a la soberanía y autonomía de los estados.

Los medios de comunicación y los periodistas independientes son diariamente amenazados y las organizaciones de la sociedad civil ignoradas, su populismo es contrario a la creación de una ciudadanía informada y organizada.

Lo que hemos vivido en estos tres años es un retroceso en la democratización nacional, es urgente elaborar una agenda legislativa para garantizar que el partido de estado y la centralización del poder que se ha dado, son sólo una pesadilla de la democracia en los tiempos de López Obrador.

Demetrio Sodi

Político mexicano

Desde la cancha

Ciudadano interesado en las soluciones para el país y la Ciudad de México. Político mexicano, ha sido diputado federal (1988-1991), senador (2000-2006) y jefe delegacional de Miguel Hidalgo (2009-2012).

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