Los inventarios de maíz, soya y trigo en el mundo están en zonas de cuidado y en particular para la soya los inventarios son delgados al borde de críticos

Buenos días, buenas tardes, buenas noches. Subir para seguir subiendo, no encontramos respiro en lo crítico que es y será el tema de los commodities agrícolas dadas las circunstancias presentes.

Estamos ante la combinación de los dos tipos de mercados alcistas posibles trabajando al mismo tiempo. Primero, una demanda increíblemente agresiva comandada por China y segundo, una caída en las potencialidades productivas. Si esto no fuera poco, un serio ataque al libre comercio por parte de naciones productoras que ante la escasez están empezando a detener producto disponible para evitar el crecimiento de la inflación alimenticia.

Hoy los rusos han establecido una frontera de aranceles exportadores para trigo, maíz, cebada y anexas que no solo es una tarifa astringente, se convierte en un arancel exportador móvil, esto detonará sin duda en potenciales caídas de área una vez que mientras más sube el precio más crece dicho arancel y el productor no está en condiciones de aguantar este tipo de temas.

Los inventarios de maíz, soya y trigo en el mundo están en zonas de cuidado y en particular para la soya los inventarios son delgados al borde de críticos. Los norteamericanos no tienen espacio de error. Eventualmente se pueden tornar compradores de oleaginosas en Sudamérica una vez que conectar cultivos viejos con nuevos se puede complicar de sobremanera.

Hablando de Sudamérica, las cosas no están nada fáciles, los brasileños estarán cosechando soya por algunas semanas más y los rendimientos no están siendo lo sólidos que se requiere, y esto se suma al efecto de estar cosechando con retraso justo cuando más se necesitan inventarios justo a tiempo.

Las líneas de barcos esperando cargas en Brasil son largas, en breve estarán cerca de los 10 millones de toneladas equivalentes para soya que deberían ya estar transitando y no se están moviendo, las demoras de los barcos son muy costosas y la necesidad del producto es alta, con lo cual, no es imposible súbitamente ver que se intente cambiar de origen.

Solo hay dos alternativas en ese sentido, o más bien una, que tal vez es lo mismo que ninguna. Por un lado Estados Unidos que está en las últimas con inventarios vendidos más allá de su capacidad de respuesta, la otra es Argentina, pero en Argentina de entrada están en pleno desarrollo de cultivos, azotados por “la Niña” y una inestabilidad económica interna como país, algo épico.

Los productores argentinos están teóricamente incapacitados de vender por las condiciones adversas que tienen como país, para ellos como exportadores tienen que navegar un diferencial cambiario interno lacerante y una inflación rampante.

Y si te preguntas de qué estoy hablando, solo imagina que eres exportador en México de granos, y cuando cobras tus dólares el Banco de México te los cambia a 10 pesos cada billete verde, no te entrega dólares cuando entran en tu cuenta, te los convierte al equivalente de 10 pesos por dólar, sin embargo, cuando tienes que comprar semilla e insumos, los debes pagar en dólares, pero esos dólares los tienes que conseguir en el mercado paralelo, digamos en 20 pesos por dólar, de esa manera tienes un desdoblamiento cambiario que te deja menos ingresos y más gastos eliminando por completo tu capacidad de ser rentable.

Si lo anterior no fuera suficiente, imagina que además tienes inflación superior al 40% con lo que los pesos que tienes pierden poder adquisitivo con cada parpadeo que hagas.

El legado de gobiernos populistas es difícil de explicar, solo me queda decir que el productor prefiere sentarse en el grano y no vender más que lo mínimo indispensable, lo anterior lógicamente hasta que el gobierno decide que necesita los dólares de la exportación y decide apretar al campo fintando incremento en aranceles exportadores y restricciones en cantidades a exportar (se me había pasado compartir que el campo paga impuestos por exportar granos y oleaginosas).

Ello te da nota de como cuando el abasto se aprieta y la demanda crece resulta difícil negociar razones. La narrativa alcista se alterna entre maíz, soya y trigo, dejando claro que cuando uno se cansa llega otro al relevo y en ese andar hemos estado varias semanas.

Lo mejor está por venir, y a este paso, sostener precios estables mientras EU  arranca un ciclo nuevo de siembras será imposible, no hay espacio de error, y así esta industria a cielo abierto entra en ascuas a ver qué tipo de clima toca para este cultivo de otoño en el hemisferio norte.

La volatilidad será una pesadilla, habrá que ser muy cuidadosos, ¿estás en buenas manos?

aochoa@rjobrien.com