Cada año, los banqueros centrales de las principales economías del mundo aprovechan los últimos rayos del sol del verano boreal para reunirse en las montañas de Wyoming y hablar de sus temas.

Reservados como son los encargados de las políticas monetarias, regularmente no gustan de atraer los reflectores a sus encuentros, quizá por eso lo discreto del destino de su cumbre.

Jackson Hole es un destino de verano que se inscribe muy bien en el concepto del eco turismo. No es un lugar de fácil acceso y presume su equilibrio entre lo moderno y lo natural. Quizá por eso lo aman los banqueros centrales, porque son de difícil acceso y siempre buscan el equilibrio entre el crecimiento y la inflación.

Pero a pesar de que tiran para el monte y que buscan refugiarse en este pacífico lugar para sus deliberaciones, lo cierto es que la convulsión económica mundial hace que los reflectores los sigan hasta allá.

Esta semana es la reunión de Jackson Hole y hay que recordar que se han tomado más decisiones trascendentes para las economías desarrolladas en este lugar que en las cumbres del Grupo de los 20. En este encuentro, dos banqueros centrales se llevarán los reflectores, por las decisiones que deben tomar en estos días.

El primero es el anfitrión, Benjamin Shalom Bernanke, presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos. Y el otro es Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo.

Y no importa que la reunión empiece hacia el final de la semana, los mercados están, como dicen, descontando desde ahora los resultados. ¿Qué esperan?

De la Reserva Federal esperan que su titular use su discurso del próximo viernes para anunciar un nuevo plan de liquidez para la economía estadounidense.

Y del europeo esperan que tome el micrófono en la reunión de Wyoming para dar a conocer la compra de bonos de la deuda de los países con problemas, en especial de España y de Italia.

Lo primero que está claro es que Bernanke sabe que en su chamba forma es fondo y no se atrevería a utilizar ese foro para tomar una decisión propia de la política interna. En todo caso, si llegara un tercer plan de liquidez, éste tendría que ser anunciado durante la reunión del comité de mercado abierto de mediados de septiembre.

Podría dar algunas pistas adicionales sobre esta intensión, pero su discurso tiene que mostrar la globalidad del encuentro y quizá dedicarlo a ver la paja en el ojo ajeno con algún regaño a los europeos.

Como sea, la expectativa de un QE3 para la reunión septembrina necesariamente le quitará un poco de peso al encuentro de todos los banqueros. Inevitablemente, la suerte de la economía estadounidense es determinante para lo que venga para el resto del mundo.

Mientras tanto, Draghi importará a Estados Unidos el mismo cuestionamiento que tiene en casa del gobierno alemán para comprar la deuda de los socios del euro.

Jens Weidmann, presidente del Bundesbank alemán, lleva la voz opositora a la compra de bonos del gobierno de Berlín.

Como sea, el tema central del encuentro de banqueros centrales este año es el conseguir el máximo crecimiento de larga duración, lo que podría ser un tema muy ambicioso en momentos en que la gran mayoría sigue buscando estabilizar el barco para evitar el hundimiento.

La primera piedra

Hoy se cumplen dos años desde que Mexicana de Aviación dejó de volar. Lo único que está claro es que los espacios de esta importante aerolínea se ocuparon rápidamente.

Lo más lamentable fue la pérdida de miles de empleos de gente altamente comprometida con su empresa. Fueron engañados y eso es una gran injusticia.

Boletos caros, menos destinos, opciones muchas de calidad, otras no tanto, pero al final no hubo un golpe tan fuerte para la oferta aérea.

Y es justamente este factor uno de los que más afectaron su posible rescate. El hecho de que empresas tan establecidas como Aeroméxico o los nuevos competidores, como Interjet o Volaris, tuvieran la capacidad de cubrir ese mercado hizo que los posibles accionistas consideraran como muy alto el costo de comprar una marca tan cara como la de Mexicana.

Sí hace falta esta empresa para que se restablezca el equilibrio en el mercado. Aeroméxico abusa en muchas tarifas. Urge que empresas como VivaAerobus mejoren radicalmente su servicio, es importante que un boleto de avión dentro de territorio mexicano no cueste lo mismo que un pasaje a Nueva York.

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