Bien dicen que después de la fiesta, viene la cruda. Así está pasando en Guadalajara con los XVI Juegos Panamericanos celebrados en octubre de 2011.

Los Panamericanos fueron una aspiración largamente acariciada por el gobierno y sectores empresariales de la ciudad, pero también criticada por otros, debido al impacto por la creación de infraestructura deportiva e inmobiliaria, el costo de los juegos y la falta de transparencia en el uso del dinero público.

Finalmente la mayoría de las voces críticas se opacaron al arranque de los juegos, por las espectaculares ceremonias de inauguración y clausura de dicho evento.

Tras la apabullante fiesta no solo el gobernador, Emilio González Márquez, sino otras autoridades y ciudadanos comunes alabaron la fiesta y se dijo que demostraba una capacidad de organización de primer mundo. Así se justificó el alto costo de las ceremonias de inauguración y clausura: 30 millones de dólares.

Fue un emotivo momento de reivindicación del orgullo tapatío, sin embargo las ceremonias no salieron del talento local, sino de dos empresas extranjeras: la estadounidense Five Current y la española Ricasa.

Pero pasados los juegos han surgido al menos cinco hechos que ponen en duda optimismo gubernamental por el legado que han dejado los Panamericanos.

1. Apenas días después la clausura, se dio a conocer que durante las competencias deportivas las aguas residuales que producían los atletas en la Villa se vertieron a cielo abierto, en terrenos aledaños al bosque de La Primavera, principal pulmón verde de la zona metropolitana. Vergonzosamente, el Comité Organizador de los Panamericanos (Copag) minimizó la gravedad de este delito ecológico.

2. Tanto por esta grave falta de respeto y cumplimiento a los ordenamientos ecológicos, la venta y ocupación de los departamentos de la Villa están en riesgo. Para empezar, la Villa se construyó en un lugar donde no debió construirse: el terreno de El Bajío, una zona delicada ecológicamente y vital para la recarga de agua a mantos freáticos que surten la ciudad.

3. Tal como se esperaba, los Panamericanos han costado más de lo que habían prometido las autoridades. Carlos Andrade Garín, titular del Copag, reveló que el costo aumentó al menos 140 por ciento al pasar de los 2,500 millones de pesos (mdp) iniciales a 6,231 mdp y falta

4. El gobernador de Jalisco, informó que existe un adeudo de 500 millones de pesos (mdp) a contratistas y proveedores. Este adeudo ya a hecho crisis y ha obligado a contratistas y trabajadores a manifestarse para exigir el pago de lo que se les adeuda.

5. Existe además un debate sobre el destino de los 22 estadios que se construyeron con dinero público. Por ejemplo, el estadio de Atletismo se pretende ceder en comodato a un empresario que quiere regresar el béisbol de la Liga Mexicana a Guadalajara. Las canchas del complejo de tenis se rentan a un alto precio, en tanto que no se permite el ingreso a otros estadios. El gobernador había dicho que la inversión en la infraestructura quedaría como legado a todos los jaliscienses. Pero no es así.

Por ahora sería exagerado decir que la realización de los Panamericanos está dejando problemas financieros semejantes a los que las Olimpiadas 2004 dejaron para Grecia, pero no es descabellado afirmar que sí trastornaron las finanzas públicas y fracasaron en aprovechar los Panamericanos para hacer una ciudad más ordenada. Al contrario, la inversión panamericana desató la especulación inmobiliaria. De modo que ahora estamos en medio de una tremenda cruda que nos dejó la borrachera panamericana.

@rmartin1011

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