A pesar de que la economía estadounidense ha mostrado una recuperación considerable desde las profundidades de la crisis económica del 2008-09 y el Producto Interno Bruto (PIB) ha superado ya su nivel pre-crisis, la percepción de la mayoría de los ciudadanos es que la economía aún sigue en recesión.

De acuerdo a una encuesta publicada por Gallup hace unas semanas, 55% de los encuestados describe la situación económica actual como una recesión o depresión. La misma encuesta revela que 16% de los estadounidenses percibe que la economía está en desaceleración mientras que 27% percibe que la economía está creciendo.

Aunque la encuesta revela una mejoría importante en comparación con los resultados obtenidos en septiembre del 2008 cuando 69% de los encuestados consideraba que la economía se encontraba en recesión o depresión, las cifras están aún por debajo de lo reportado en febrero del 2008 cuando el porcentaje de encuestados que consideraba que la economía estaba en recesión o depresión era 45 por ciento.

Esta percepción tan negativa tiene mucho que ver con la situación del mercado laboral, donde la tasa de desempleo de 8.8% se encuentra todavía muy lejos de sus niveles precrisis de 5 por ciento.

Adicionalmente, si se suma la cifra de subempleo a la de desempleo, el desempleo+subempleo alcanza a 16% de la Población Económicamente Activa comparado con 8% antes de la crisis. Lo más preocupante es que al ritmo de creación de nuevos empleos actuales, el nivel de empleo precrisis sería alcanzado hasta el 2018.

La encuesta revela diferencias importantes dependiendo del nivel socioeconómico de los encuestados. Por ejemplo, dentro del segmento de altos ingresos el porcentaje de encuestados que identifica una situación de recesión o depresión es 52%, mientras que 31% considera que la economía está en expansión.

Por otro lado, 65% de los sondeados en el segmento de bajos ingresos consideró que la economía está en recesión o depresión y sólo 21% piensa que hay crecimiento.

Esta fuerte diferencia se debe en gran medida a que el golpe más fuerte al empleo ha venido en los trabajos de medianos ingresos. El porcentaje de empleos de medianos ingresos como porcentaje del total de éstos ha disminuido de 52% en 1980 a 42% en el 2010.

Como consecuencia, el porcentaje de empleos de bajos ingresos representa hoy 42% de los empleos totales, de acuerdo con datos de New American Foundation.

Asimismo, la encuesta parece reflejar la situación patrimonial de millones de familias estadounidenses que mantenían sus niveles de consumo gracias un alto grado de apalancamiento que hoy es insostenible por varias razones.

Por un lado, el sector financiero ha endurecido sus estándares de otorgamiento de crédito. Adicionalmente, muchas cabezas de las familias han perdido su empleo y su activo patrimonial más importante, su casa o, en el mejor de los casos, han visto deteriorar el valor de este activo de manera considerable.

Lo que más preocupa a algunos observadores es que, hasta cierto punto, la pérdida de ingresos familiares provenientes de sueldos y salarios ha sido parcialmente amortiguada por un incremento en las transferencias gubernamentales como el seguro de desempleo.

Hoy, hay 8.5 millones de personas recibiendo beneficios por desempleo y 40 millones de personas recibiendo apoyos alimenticios (food stamps). Como consecuencia de esto, las transferencias del gobierno como porcentaje del ingreso personal han alcanzado un máximo en la era posguerra de 18.4% comparado con 11.7% en 1980.

A pesar de este incremento en las transferencias, las familias cada vez enfrentan crecientes costos médicos y de educación superior.