A principios de esta semana se anunció un paquete multilateral de rescate para Grecia por 110,000 millones de dólares. El paquete, que está siendo fondeado por la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, ha dado un respiro temporal a Grecia al permitirle pagar el vencimiento inminente de un bono por 8.5 millones de euros, pero no constituye una solución definitiva.

La situación de Grecia también ha hecho más evidente la problemática fiscal en otros países europeos como Portugal y España. Sin embargo, el caso tiene una importancia que va mucho más allá de lo que implica el tamaño relativo de estas economías en el panorama global.

El deterioro que han sufrido las finanzas públicas de varios países es una amenaza real a la recuperación de la economía mundial.

El paquete de ayuda a Grecia no ha contribuido parcialmente a contener el nerviosismo en los mercados, pero las dudas sobre su capacidad de solvencia en el mediano aún persisten.

El plan de austeridad que Grecia ha de implementar proyecta una reducción gradual en el déficit fiscal de 8.1% en el 2010 a 4.9% al 2013. Esto implica que en el mejor de los casos Grecia deberá financiar un déficit acumulado por aproximadamente 50,000 millones de euros, además de refinanciar cerca de 70,000 millones de euros de vencimientos.

En un artículo de The New York Times, el economista Erik Nielsen, de Goldman Sachs, estima que las necesidades de financiamiento realmente ascenderán a más de 150,000 millones de euros.

En cualquiera de los dos casos, el paquete de 110,000 millones de euros parece insuficiente. La apuesta de la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional es que dicho paquete compre tiempo para que Grecia pueda recuperar la confianza de los inversionistas y logre refinanciar parte de sus necesidades en el mercado.

El deterioro de las finanzas públicas y el incremento en la deuda pública en casi todo el mundo desarrollado es algo que no va a cambiar de la noche a la mañana.

Muchos de estos países, notablemente EU y Gran Bretaña, están lejos de restringir su política fiscal debido a los riesgos que esto implicaría en términos de sofocar la recuperación económica.

Sin embargo, mientras existan estos marcados desequilibrios en las finanzas públicas, existe la amenaza de una nueva crisis de confianza en los mercados.

Tal vez el economista Nouriel Roubini ha logrado enmarcar esta amenaza de la manera más elocuente. Para Roubini, conocido por su atinada predicción de la crisis financiera del 2008-09, los inversionistas que han hecho posible el financiamiento del creciente déficit fiscal de EU a través de la compra de bonos del Tesoro, podrían dejar de comprarlos tal como lo han hecho aquellos que dejaron de comprar los bonos griegos.

Aunque la analogía de Roubini es muy simplista y excluye muchas razones por las cuales los bonos del Tesoro de EU siguen siendo demandados por los inversionistas a pesar del deterioro en la situación fiscal de ese país, sería un error no reconocer que la delicada situación fiscal de varios países desarrollados es la principal amenaza a la reactivación de la economía global.

Para evitar una crisis de proporciones mayores, será necesario que los países con situaciones fiscales más sanas estén dispuestos a rescatar a aquéllos cuya situación fiscal pudiera convertirse en un riesgo sistémico.

La preocupación de Roubini en el mediano plazo es similar a la de Warren Buffet, si los países no logran implementar medidas de austeridad para sanar sus finanzas públicas, podríamos ver una ola de incumplimientos o un fuerte repunte en la inflación conforme los gobiernos monetizan su deuda.

Los principales actores en la escena económica mundial enfrentan un complicado acto de equilibrio.

Retirar los estímulos fiscales para sanar sus finanzas públicas antes de tiempo podría truncar la recuperación económica que aún no es autosuficiente.

Sin embargo, el no tomar medidas de austeridad fiscal a tiempo podría provocar una nueva crisis de confianza (al estilo Grecia pero de mayores proporciones) y en el mediano plazo traer presiones inflacionarias.