Hay un problema con la Sala Superior del Tribunal Electoral, el órgano jurisdiccional que tiene la última palabra en controversias legales en materia de elecciones. Ha sido incapaz de hacer valer el modelo de comunicación política establecido en la Constitución para todas las autoridades de gobierno. Cada vez que las conferencias matutinas del presidente López Obrador son llevadas a juicio, la Sala Superior baja la cabeza y elude el tema. 

Los magistrados de esta jurisdicción llevan más de un año sentados sobre el expediente de las conferencias “mañaneras”. Se generó en mayo de 2019 a partir de una queja presentada por el PAN contra su difusión durante el periodo de campañas, en diversos estados que celebraban elecciones locales.

En aquel entonces, la Comisión de Quejas del INE adoptó medidas cautelares y ordenó suspender la transmisión íntegra de las conferencias mañaneras, en emisoras de radio y TV ubicadas en estados con elecciones. El presidente López Obrador declaró su conformidad con la resolución y antes de su notificación instruyó su cumplimiento.

Al resolver la queja, la Sala Regional Especializada del Tribunal Electoral –una instancia previa a la Sala Superior– determinó que se había violado el artículo 41 de la Constitución. Dicha disposición prohíbe difundir propaganda gubernamental durante las campañas electorales y hasta el día de la jornada electoral, salvo la relacionada con servicios educativos, de salud o protección civil.

Tras un minucioso estudio del contenido de las conferencias mañaneras del presidente López Obrador durante el periodo, la Sala Especializada concluyó que constituían de forma predominante propaganda gubernamental. Buena parte del tiempo lo dedicó el titular del Ejecutivo a la difusión, exaltación y defensa de logros de gobierno, el “marcador” distintivo de la propaganda gubernamental según la jurisprudencia en materia electoral.

La sentencia de la Sala Especializada tiene diversos aspectos criticables. Llama la atención que exonera al presidente López Obrador de toda responsabilidad y sólo sanciona a las emisoras de radio y TV. Se aparta así del precedente establecido en 2010 por el propio Tribunal Electoral, que responsabilizó al entonces presidente Felipe Calderón por declaraciones emitidas en una conferencia de prensa, en los días previos a las elecciones locales en varios estados.

Pero al menos la Sala Especializada dejó claro que las conferencias mañaneras del presidente López Obrador violan la Constitución si se transmiten íntegramente durante las campañas electorales. La Sala Superior, sin embargo, ha guardado un silencio ominoso, que genera impunidad y amenaza con convertir al modelo de comunicación política en letra muerta de la Constitución.

Ante la pasividad de la Sala Superior, el presidente López Obrador ha escalado su desafío a la Constitución. Ahora quiere utilizar el púlpito que montó en el Palacio Nacional, junto con el aparato de comunicación del gobierno federal, para hacer campaña en contra de los partidos de oposición.

Tras la presentación de varias demandas, la Comisión de Quejas del INE emitió medidas cautelares. Le ordenó al presidente López Obrador cumplir con una obligación establecida en el Articulo 134 de la Constitución: “abstenerse de influir en la equidad de la competencia entre los partidos políticos”.

En una resolución insólita, la Sala Superior revocó el acuerdo de la Comisión de Quejas, el órgano competente para dictar medidas cautelares, y pidió que el Consejo General del INE se pronuncie. El CG esencialmente reafirmó el acuerdo revocado. El asunto volverá seguramente a la Sala Superior. Esperemos que esta ocasión haga valer la Constitución en materia electoral de forma oportuna. De otra manera no queda claro para qué necesitamos un tribunal especializado.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

Lee más de este autor