La suerte está echada y los errores se repiten. Estas dos expresiones podrían resumir la coyuntura económica internacional que está afectando a todo el mundo. EUA insiste ante los países europeos que no deben abandonar las políticas públicas en favor de la recuperación ante la evidencia mostrada por éstos últimos de hacer ajustes duros en la economía para superar la crisis fiscal en que viven. Hacer políticas de ajustes en las condiciones actuales conduce a una situación de estancamiento.

Estancamiento económico significa desempleo, pobreza y disminución del ingreso disponible para gastar. Se evidencia que los poderes públicos han perdido importancia ante el poder de los mercados. Los políticos se asombran. El poder que actúa no es el ejecutivo, ni el legislativo, ni el judicial. Es el poder adquisitivo y sus reglas de acumulación. Martín Wolf en el diario Financial Times lo resume cínicamente así: " dar a los mercados lo que pensamos que podrían querer en el futuro debería ser la idea central de las políticas".

Dijo el Presidente Obama recientemente "nuestra mayor prioridad tiene que ser la de salvaguardar y fortalecer la recuperación...Trabajamos muy duramente para restaurar el crecimiento; no podemos perder vitalidad ahora".

Obama sabe que durante la Gran Depresión, el Presidente Roosevelt decidió operar un programa de medidas de estímulo fiscal, pero cuando advirtió que ya ofrecían buenos resultados, las retiró a destiempo. El resultado fue una caída estrepitosa que condujo a una gran recesión. Por ello lanzó un nuevo paquete de medidas que llamó "New Deal", que acabó con la participación de EUA en la segunda guerra mundial. Por ello es peligroso lo que hace Europa, cuando su economía todavía está levantándose.

Los organismos internacionales también se mueven en líneas de política que avalan las posiciones restrictivas, lo que significa que habrá una fuerte diferencia por delante entre el FMI manejado por europeos y el gobierno de EUA.

Estamos viviendo un momento muy difícil, porque el rezago social puede producir explosiones nunca vistas, ya no por el escudo ideológico, sino simplemente por la angustia de perder empleos y no tener ingresos. Adam Smith, uno de los pioneros de la economía política reconocía: "el consumo es el único fin y propósito de toda producción". Y el crecimiento económico se sustenta en la insatisfacción de la sociedad.