Durante las últimas cuatro semanas, los mercados accionarios a nivel internacional han experimentado un proceso de ajuste a la baja, revirtiendo las ganancias que se habían alcanzado durante el año. El Dow Jones y el S&P 500 han caído 3.5 y 3.7% durante el 2010 y se encuentran 10 y 12% por debajo de su máximo del 26 de abril.

Aunque el Dow y el S&P 500 aún se encuentran 1.6% por arriba de sus respectivos mínimos, establecidos en la primera semana de febrero, en el contexto actual no sería nada sorpresivo ver el establecimiento de nuevos mínimos en el corto plazo. El ajuste se debe a un aumento en la aversión al riesgo como consecuencia de lo que está ocurriendo en Europa y una cruda realización de que la recuperación global no es tan robusta como parecía.

Desde hace meses hay un debate sobre la forma y solidez de la recuperación económica. En términos simples, la recuperación económica se puede dar en forma de U , V o W . Una recuperación en forma de U estará marcada por un periodo de estabilización en la actividad económica, seguido de un crecimiento muy gradual.

Una recuperación en forma de V implica un periodo de estabilización muy corto y una rápida recuperación en el ritmo de crecimiento económico que sería casi tan acelerada como la precipitosa caída que se vivió desde el 2008.

Finalmente, una recuperación en forma de W implica una recuperación rápida pero fugaz, seguida de un nuevo periodo de contracción de la economía antes de finalmente emprender una senda de crecimiento más adelante.

Hasta hace poco, el desempeño de los mercados parecía estar descontando la expectativa de una recuperación económica en forma de V . La hipótesis de una recuperación en V se basa en que, tradicionalmente, las recesiones más profundas han sido seguidas casi siempre por una recuperación en forma de V .

Los periodos de recesión más agudos típicamente provocan una restricción de gran magnitud en el consumo privado, gestando una gran demanda insatisfecha que en el momento de la recuperación desata una nueva ola de crecimiento en el consumo. Sin embargo, en este espacio hemos hecho énfasis en explicar los argumentos que amenazan la recuperación en V , siendo el principal de éstos, la fragilidad de la recuperación del consumo, principal motor de la economía de EU.

Conforme las malas noticias de Europa se han venido incrementando y la aversión al riesgo ha crecido, se vuelven a escuchar con mayor fuerza los argumentos en favor de un escenario de recuperación en forma de W .

Los escenarios tipo W no son muy comunes, pero no podemos perder de vista las razones de los defensores de esta hipótesis. La tesis principal detrás de la W argumenta que la recuperación es efímera ya que está artificialmente alimentada por los programas de estímulo que en algún momento, se tienen que retirar.

La crisis de finanzas públicas que enfrentan los países europeos es un recordatorio de que los déficit fiscales incurridos para impulsar la recuperación tienen límites. La realidad europea está forzando un proceso de ajuste fiscal con importantes costos para el crecimiento económico.

Desde el punto de vista de este columnista, tanto el escenario de W como el de V son poco probables. Resulta más razonable esperar un escenario en forma de U o un escenario en forma de símbolo de raíz cuadrada como el que planteó hace casi un año Merrill Lynch que coincide con la Nueva Normalidad de PIMCO. En este escenario, la actividad económica experimenta un fuerte rebote en el corto plazo, pero después se estabiliza en un ritmo de crecimiento aceptable, pero notoriamente por debajo del observado durante los últimos años.

Esta pragmática alternativa toma en cuenta el impacto positivo del ciclo de inventarios en el corto plazo, pero también toma en cuenta los límites de los estímulos gubernamentales, y el largo y complejo proceso de desendeudamiento que aún enfrenta el mundo desarrollado.

El desempeño reciente de los mercados parece estar descartando la posibilidad de una recuperación en V y descontando un escenario en forma de símbolo de raíz cuadrada. Sin embargo, no podemos descartar un mayor ajuste en los mercados ante la creciente probabilidad, por pequeña que sea en la realidad, de un escenario en forma de W .