El viernes pasado, ya muy entrada la tarde, pudimos conocer que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) había notificado a Telmex su decisión de negarle la autorización para prestar el servicio de televisión restringida. De inmediato surgieron voces que cuestionaron la decisión. La mayoría la ubica en un contexto de una mera decisión política, como si las cosas fueran tan simples; en ese sentido, condenan la resolución que nos ocupa y advierten un futuro lánguido para el sector de telecomunicaciones en nuestro país, en particular para el mercado de televisión restringida. Ni una ni la otra.

Para enderezar la discusión lo primero que debemos hacer es sacudirnos -en la medida de lo posible- todas esas valoraciones subjetivas o desinformadas que nos provocan caer fácilmente en el error de juicio. La discusión en torno de la resolución de la SCT sobre la solicitud de Telmex está plagada de este tipo de conjeturas.

Por un lado, se alega -otros, incluso, exigen- que la SCT debió autorizar a Telmex para que pueda ofrecer el servicio de televisión restringida a través de su propia red simplemente porque había cumplido con los requisitos establecidos en el Acuerdo de Convergencia. Es públicamente conocido que Telmex cumplió con un conjunto de requisitos previstos en el Acuerdo, pero hay que precisar que no fue porque así lo hubiere acreditado sino que, derivado de una actuación omisa de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), un Tribunal Colegiado así lo resolvió. Esos requisitos corresponden a aquellos que el Acuerdo atribuyó a la competencia del órgano regulador bajo el concepto de opinión favorable de éste, algunos de ellos de manera equivocada.

Ahora, por virtud de esa opinión favorable, ¿la SCT debía resolver en forma afirmativa la solicitud de Telmex? La respuesta es: no necesariamente. En materia de otorgamiento y modificación de títulos de concesión la única autoridad por lo que hace a telecomunicaciones es la SCT. Así, no obstante la opinión favorable de la Cofetel, el Secretario de Comunicaciones y Transportes mantenía -y mantiene- a salvo las atribuciones que el marco legal vigente le otorga al respecto.

Eso significa que el propio titular de la SCT no sólo se encontraba facultado, sino obligado a revisar que la solicitud presentada ante él cumpliese con todos y cada uno de los requisitos previstos en el Acuerdo y en la normatividad vigente. Uno de esos requisitos es el relativo a verificar que el solicitante, en este caso Telmex, se encuentre en pleno cumplimiento de las obligaciones previstas en su propio título de concesión. Del comunicado de la SCT se desprende que es ése el tema donde detectó que Telmex no cumplía cabalmente todos los requisitos. No debemos hacernos los sorprendidos, cuando ha trascendido que la Cofetel ha encontrado diversos incumplimientos de este concesionario, al grado que ha recomendado a la SCT diversos expedientes de imposición de sanciones. El caso más sonado es el de la telefonía pública.

Algunos medios, queriendo pasar por alto estas cuestiones de legalidad, se atreven a indicar de manera engañosa que con esta decisión México quedará como el único país de Latinoamérica donde no existe la plena convergencia.

En primer lugar, eso no es cierto: aún hay varios casos en nuestra región donde los operadores tradicionales de telefonía enfrentan limitaciones regulatorias para ofrecer televisión a través de su propia red. En Argentina, para empezar, Telefónica sólo está autorizada a ofrecer video sobre demanda. En Brasil, los operadores tradicionales sólo pueden ofrecer paquetes con televisión satelital, tal como Telmex ya lo hace en México con Dish.

Sin duda hay mucho por hacer en nuestro país por mejorar el estado de las cosas, pero no podemos pretender voltear disimuladamente al otro lado y hacer como que no vemos cuando el marco legal no se cumple a cabalidad, ni tampoco debemos dejarnos sorprender por quienes nos quieren asustar con la historia de que somos el peor país en materia de telecomunicaciones. Sí, es verdad, debemos trabajar para que haya convergencia plena, pero sin pasiones; antes, debemos asegurarnos que hay competencia efectiva.

* El autor es Diputado Federal, Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.