El pasado 12 de diciembre dediqué este espacio a hablar sobre el reporte que la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE) había elaborado sobre el mercado mexicano de telecomunicaciones y que, en esas fechas, aún se encontraba en la etapa de revisión final, lo cual no fue impedimento para que ya desde aquellas fechas se empezaran a filtrar datos o temas contenidos en el reporte.

Bueno, ayer finalmente fue presentado bajo el título Estudio de la OCDE sobre políticas y regulación de telecomunicaciones en México . La noticia es que no hay noticia (nueva al menos). En realidad, la OCDE nos ofrece una serie de evaluaciones, tal como lo ha hecho en el pasado sobre distintos ámbitos del sector telecomunicaciones en nuestro país, desde la parte relacionada con el estado actual de la competencia, pasando por el análisis de las inversiones en el sector y el aspecto institucional.

El reporte es valioso en sí mismo por el esfuerzo de proponer diversas recomendaciones de modificación al marco regulatorio, basadas en mejores prácticas internacionales. La implementación exitosa de estas recomendaciones requerirá sin duda de una buena coordinación entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. En telecomunicaciones, al día de hoy, ello no ha ocurrido.

Pero antes de detenernos a hablar sobre lo que la OCDE recomienda que modifiquemos en México, es fundamental que echemos un ojo a los hallazgos que incorpora en el reporte. De alguna forma es un tema que ya he venido mencionando en este espacio. De hecho lo hice también en la del 12 de diciembre a la que ya me referí: el elevado costo que pagamos los mexicanos por los altos precios que han prevalecido en nuestro país en el mercado de telecomunicaciones.

Lo destaca la propia OCDE en el resumen ejecutivo y ayer en su intervención lo hizo el propio José Ángel Gurría, secretario general de la OCDE.

Las elevadas tarifas que los mexicanos pagamos por los servicios de telecomunicaciones que consumimos, que también resultan en que muchos mexicanos aún no hayan podido conectarse, es decir suscripciones no realizadas, ya sea en telefonía fija, móvil o banda ancha, nos representó en promedio entre el 2000 y el 2009, un costo en bienestar de cerca de 27,270 millones de dólares por año o de 25,835 millones de dólares por año si tomamos solamente el periodo 2005-2009.

Ambos números son alarmantes, por decir lo menos. El primero equivale, según la propia OCDE, a 2.2% del PIB y el segundo, a 1.8% del PIB.

Cualquiera de los dos que tomemos es elevado para una economía en desarrollo como la de México. Representa la cantidad de recursos que las familias mexicanas y las empresas no pudieron destinar a otros satisfactores sociales, en el caso de las primeras, o a inversiones productivas, en el caso de las segundas.

Ahora, esta situación es consecuencia de la falta de competencia efectiva en los mercados de telefonía fija, móvil y de banda ancha; mercados, todos, dominados por el mismo operador. Al respecto, la OCDE no duda en hacer énfasis en la importancia de poder imponer regulación asimétrica a los operadores dominantes. Lamentablemente, del reporte se desprende que México es el único país de los que integran este organismo en el que no se ha podido implementar una regulación de dominancia y también, desafortunadamente, la OCDE señala cómo la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) no hizo nada en absoluto para imponer esta regulación durante cerca de dos años, después de que la Comisión Federal de Competencia (CFC) declarara a Telmex y Telcel en el 2009 como agentes con poder sustancial.

Por ello, la propia OCDE destaca lo riesgoso que sería concederle a Telmex la autorización para que ofrezca el servicio de televisión restringida, sin haber resuelto antes la ausencia de la regulación de dominancia.

Habré de referirme a este reporte en otras entregas, pero que no quede duda desde ahora que lo que la OCDE ha puesto frente a nosotros es un signo de alarma del enorme costo que hemos pagado los mexicanos por permitir que nuestro mercado de telecomunicaciones esté altamente concentrado. El mensaje es claro y contundente.

Al margen. Al cierre del evento de ayer, el secretario de Comunicaciones y Transportes, Dionisio Pérez Jácome, enumeró una lista de 10 acciones que esa dependencia pondrá en marcha en los próximos meses. Varias de ellas interesantes. Ojalá se hubiesen puesto en marcha antes. No obstante ello, enhorabuena.

*El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.