La confianza es fundamental para regular los intercambios y alianzas políticas para mantener el tejido social en un relativo equilibrio si bien inestable, y para hacer que funcione la economía.

Por lo anterior constituye un capital social.

Las elecciones del año pasado que llevaron al PRI a la Presidencia de la República fueron la confirmación del deterioro de la confianza de los otros partidos políticos.

El pasado gobierno del PAN planteó que su prioridad era la creación de empleos pero sólo logró menos de 40% de la demanda sexenal de puestos de trabajo. En contra, constituyó un operativo antidrogas como su leitmotiv mismo que condujo a 25,000 desaparecidos y 60,000 muertos. Sobre este particular, el nuevo gobierno acaba de plantear un cambio de estrategia en seguridad, que es opuesta al del anterior gobierno.

Hasta el momento, los anuncios del gobierno federal en diversas políticas y áreas de la administración han sido prudentes y tienen aceptación sobre todo de las clases medias que privilegian el crecimiento económico.

En los estados del país hay problemas sobre todo en los gobiernos que se sobreendeudaron. Por ello, los actuales gobernantes se encuentran limitados y sus sociedades, escépticas.

También vivimos tiempos difíciles por el entorno caracterizado por una crisis mundial que previsiblemente llevará todavía algunos años más. Siete años de vacas gordas, siete años de vacas flacas: el relato bíblico expresa la idea del ciclo económico.

Desarrollo significa cambio y eso es lo que queremos. Es en la época de las vacas flacas como la que ahora vivimos, en que se desploman las antiguar relaciones, hay que construir otras nuevas.

En este sentido, se abre la oportunidad para emprender acciones renovadoras que se distancien del concepto de administración por inercia o la indiferencia de hacer cambios importantes porque significa política y resolver conflictos.

En México se ha enraizado el rechazo a la política de estímulo a la demanda que consiste en su insuficiente atención, porque así lo establece la ortodoxia del mercado. Pero está cambiando.

Las circunstancias están conduciendo a que se puedan llevar a cabo importantes obras de capital físico, particularmente en la infraestructura, que sean un impulso al crecimiento económico.

Actualmente nuestra infraestructura, según datos del Foro Económico Mundial, comparando 80 países, se sitúa en la posición 58; en carreteras pavimentadas, en el lugar 53; en vías férreas, en el 61; en transporte aéreo, en el 46; en puertos, en el 59; en líneas telefónicas, en el 51. Esto significa atraso y una limitante estructural a la competitividad y expansión productiva. Los países que ocupan los primeros lugares son Singapur, Estados Unidos, Canadá y Francia.

Construir carreteras, aeropuertos, vías férreas, puertos y desarrollar nuevas tecnologías hará más rico a México. Es inversión productiva y no sólo sufraga sus costos sino que detona economías externas. Crea confianza.

La legitimidad gubernamental está relacionada con la eficacia. Estado fuerte es aquel que tiene el apoyo político necesario para ser fuerte.

Cuando desaparece tal apoyo, con él se va la fuerza del Estado.