El Pleno de la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) objetó la operación para que ChemChina adquiera el control exclusivo de activos de Syngenta, pues de realizarse en los términos presentados originalmente se pondría en riesgo el proceso de competencia y libre concurrencia en los mercados de herbicidas selectivos que combaten la maleza de hoja ancha y angosta (amplio espectro) en caña de azúcar, así como fungicidas de contacto en múltiples cultivos.

ChemChina es una empresa propiedad del gobierno central chino. Participa en la investigación, desarrollo y fabricación de productos químicos. Tiene como subsidiaria a Adama, dedicada principalmente a la producción y distribución de productos para la protección de cultivos agrícolas y el tratamiento de semillas. Por su parte, Syngenta es una empresa pública con sede en Suiza, que contribuye a nivel global en la investigación, desarrollo, manufactura y comercialización de semillas. También participa en la elaboración de productos para la protección de cultivos.

En esta operación, la Cofece encontró que los agentes económicos coinciden en México en la producción y distribución de agroquímicos. En lo particular, se observó que de fusionarse, habría riesgos en el proceso de competencia en: i) herbicidas selectivos que combaten maleza de hoja ancha y angosta (amplio espectro) para el cultivo de caña de azúcar; y ii) fungicidas de contacto para múltiples cultivos. De realizarse la operación sin condiciones, ChemChina obtendría una alta concentración en estos mercados.

Además, cuenta con fuertes capacidades financieras, lo que junto con la concentración de Bayer y Monsanto constituyen agentes con poder sustancial conjunto.

Adicionalmente, se identificaron barreras a la entrada para nuevos competidores, relacionadas con la inversión y el tiempo requeridos para desarrollar nuevos productos agroquímicos, además de llevar a cabo su registro ante las autoridades correspondientes. Extrañamente, la Cofece no identificó claramente los altos gastos en investigación y desarrollo que exige el sector y la fuerte dificultad de que entren nuevos competidores al mercado, mientras que otros que ya están (Bayer y Monsanto) también tienden a fusionarse. Peor, imposible.

Para asegurar que tras la operación existan condiciones de competencia, el pleno de la Cofece determinó autorizar la fusión sólo si las empresas aceptan, entre otros, los siguientes compromisos: las partes deberán desinvertir (venta a un tercero) cinco productos en específico de Syngenta, lo que eliminaría los traslapes entre las partes en los mercados en que hay riesgos.

-El o los adquirentes de estos negocios deben ser independientes a ChemChina y a Syngenta, así como tener la capacidad de mantenerse como competidores viables.

-Previo a la desinversión de los cinco productos, la Comisión deberá participar en la evaluación del potencial comprador.

La Cofece se vio tibia nuevamente en esta resolución. Syngenta era el único competidor viable de Monsanto, que va a ser comprada por Bayer. La Cofece no podía evitar este hecho en su resolución, ya que el mercado de transgénicos va a acabar prácticamente concentrado en dos empresas, pudiéndose configurar una posición dominante colectiva, cuestión que ya permite la nueva LFCE. De la venta de los activos no va a surgir un agente económico que pueda competir con Bayer y con Chemchina, pues además se necesita invertir mucho dinero para investigación y desarrollo, cuestión que ni siquiera comenta la Cofece, lo que constituye una nueva barrera a la entrada. De oligopolios a duopolios, ese es el resultado de la Cofece; parece que para dicho organismo la estructura del mercado no condiciona el servicio a los consumidores, única autoridad de competencia con esas ocurrencias.

*Máster y doctor en Derecho de la Competencia, profesor investigador de la UAEM y socio del área de Competencia, Protección de Datos y Consumidores del despacho Jalife& Caballero.