La infraestructura en telecomunicaciones se caracteriza por ser bienes de capital que operan en red con elevadas economías de escala, largos periodos de maduración en sus inversiones y lentos retornos.

Existe en nuestro país un déficit de capital de infraestructura, resultado de la ya clara incapacidad del modelo vigente para el sector de telecomunicaciones en términos de fomento a las inversiones, al haber alcanzado su máximo en el 2001 y sin poder recuperar ese nivel desde entonces.

Destaca para el año en curso, la proyección de que la inversión total del sector de telecomunicaciones, emprenderá nuevamente una tendencia a la alza que es también previsible se continúe por varios años. Todo, como resultado del avance tecnológico y de la maduración de medidas regulatorias y legales, así como de acciones de política sectorial y regulatoria que han venido gestando la SCT y la Cofetel en años recientes, como la largamente dilatada eliminación de barreras a la Inversión Extranjera Directa, la licitación de varios bloques de espectro, la licitación inicial de un par de hilos de fibra óptica oscura en manos de la CFE, de la instrumentación efectiva del esquema de interconexión de redes planteado en el Plan Técnico Fundamental de Interconexión e Interoperabilidad, la consolidación de Áreas de Servicio Local, entre otros.

Claro que, de no destrabarse la reiterada parálisis jurídica del sector resultante de la batería de amparos, la inversión seguirá cayendo al mínimo requerido para el mantenimiento de las redes existentes.

Bajo el escenario de concreción de las referidas medidas regulatorias, el nivel previsible para las inversiones totales en telecomunicaciones alcanza para el 2010, 48,138 millones de pesos.

Destaca que por primera vez, la mayor proporción de éstas provendría no de los dos principales operadores fijo y móvil, sino del resto de las empresas competidoras. Así, el fomento de la inversión en nuestro país está asociado al fomento de la competencia efectiva y de la concreción de medidas regulatorias y legales.

Con todo, es un momento crucial para que nuestro gobierno continúe mostrando la claridad de decisión con la que ha propuesto una renovación, muy a tiempo por cierto, de su estrategia simultánea de fomento a la competencia efectiva, como el mecanismo óptimo para el desarrollo de infraestructura de telecomunicaciones.

epiedras@the-ciu.net