Ante el inicio de año, vale la pena hacer una revisión de los temas que podrían ocupar la atención en materia de competencia económica en los ámbitos nacional e internacional durante los próximos meses.

El año anterior estuvo marcado por las discusiones relacionadas con los temas de plataformas y el uso de información. Se vive una efervescencia contra los llamados negocios digitales exponenciales por sus supuestos efectos en la concentración, la innovación, la inversión, el empleo y los salarios.

Este escenario podría ser similar al que se presentó a finales del siglo XIX en Estados Unidos, en los albores de la política de competencia en ese país. A ello contribuyen los posibles efectos señalados, así como la insatisfacción de la gente ante la globalización económica y la incapacidad de la economía de mercado de generar mayor aceptación.

El 2020 estará marcado por la batalla política que se libra en el ámbito electoral de Estados Unidos. Es previsible que el debate será acalorado y tendrá, como eje en materia económica, un llamado a la separación de empresas, por parte de un segmento del Partido Demócrata, representado por los senadores Warren y Sanders, quienes ven en los nuevos gigantes tecnológicos una amenaza no sólo para la economía, sino para la democracia.

En el fondo, lo que estará a discusión será la vigencia del modelo analítico tradicional que, en política de competencia, consiste en la aplicación de los principios de la (vieja) escuela de Chicago, que sitúa el bienestar del consumidor en el corazón del análisis. Estos principios son cuestionados no solamente por el nuevo Braindeismo, del cual también ya he hablado, sino por las complicaciones analíticas que conlleva la determinación del mercado relevante y el poder sustancial en mercados de múltiples lados. México no es ajeno a estas discusiones y, por lo pronto, enfrentamos una coyuntura que será fundamental en la aplicación de la política de competencia. Recientemente ha surgido una disputa entre la Cofece y el IFT respecto de la jurisdicción en el caso de la posible concentración entre Uber y Cornershop. Esto viene precedido de una negativa de autorización emitida por la Cofece en la pretendida fusión entre Walmart y Cornershop. El asunto tiene sus complicaciones, pues involucra el análisis de diversos ámbitos de negocio, algunos ubicados en actividades tradicionales y otros relacionados con el mundo de lo digital.

Desde hace cuatro años vengo advirtiendo de las complicaciones analíticas y procedimentales que se presentarán en la medida que cada vez más industrias adopten modelos y herramientas digitales. Cuando en la reforma constitucional del 2013 se decretó la separación de la autoridad de competencia en dos órganos autónomos, no se pensó en la posibilidad de expansión de lo digital hacia los negocios tradicionales. No creo que la intención del constituyente haya sido que el IFT expandiera sus actividades más allá de las telecomunicaciones y radiodifusión en el sentido que éstas eran entendidas en el momento de la reforma. Tocará al Poder Judicial resolver la controversia. Preocupa que sea adoptada una regla que comprometa la efectividad de la política de competencia. También preocupa que se mantenga la incertidumbre regulatoria. Asimismo, creo que sería perjudicial resolver un cambio de jurisdicción, que implique que los mismos mercados sean analizados por distintas autoridades con criterios diferentes.

Este caso pone de manifiesto la necesidad de emprender una discusión, de gran calado, sobre el impacto del cambio tecnológico en el funcionamiento de los mercados, en la que participen autoridades, empresas y academia, tal y como ocurre en otros países. Además de clarificar el rol de las autoridades, el debate debe conducir a la adopción de un análisis técnico robusto, que lleve al mejor entendimiento de los modelos de negocio novedosos y que reduzca la posibilidad de errores en la aplicación de la política de competencia.

*Consultor de Ockham Economic Consulting, especializado en competencia económica y regulación, y profesor universitario.

Javier Núñez Melgoza

Consultor

Competencia y Mercados

Consultor en Competencia Económica y Regulación, además es profesor universitario.