Estamos a una semana de la elección presidencial en Estados Unidos ante los fuertes rebrotes de Covid-19 en Europa y Estados Unidos, lo que significa mayor volatilidad ante la posibilidad de nuevos cierres en la economía global.

Debido a la pandemia y la fuerte contracción económica a nivel global que ésta ha provocado, las principales economías del planeta han implementado una política monetaria laxa a través de sus bancos centrales, lo que ha significado carretadas de dinero barato que ha ingresado a los mercados como gasolina en medio de un fuego que ha hecho que los precios de las materias primas simplemente vuelen por los aíres, A esto, se ha sumado un dólar débil y demanda de China.

El banco de inversión Goldman Sachs pronosticó un rendimiento del 28% en un periodo de 12 meses para su índice de materias primas, el GSCI, el cual tiene una ponderación de diversas materias primas en las que estima un rendimiento de casi 18% para metales preciosos, 42.6% para energía, 5.5% para metales industriales y un rendimiento negativo de casi 1% para los agrícolas.

En lo que va del año, el oro, uno de los instrumentos más buscados por los inversionistas en tiempos de incertidumbre, ha avanzado un espectacular 26% y diversos analistas esperan que el año entrante podría rebasar los 2,300 dólares/onza.

En el caso de los agrícolas, las alzas han sido realmente impresionantes. El maíz que cotiza a marzo del 2021 ha ganado 26.48% desde agosto al cierre del viernes pasado, para ubicarse ya en 165.44 dólares/tonelada. Lo anterior equivale a un avance de 34.64 dólares/tonelada en poco más de dos meses.

Por su parte, el trigo y la soya han avanzado 28.71%, casi 52 dólares/tonelada, y 29.17% u 89 dólares, desde junio y abril, respectivamente, alcanzando los niveles más altos alcanzados en lo que va del año.

La ausencia de oferta de grano Sudamericano por encontrarse en etapa de producción, más la reciente debilidad del dólar y el exceso de liquidez en los mercados han provocado que los fondos de inversión hayan salido al mercado a disparar órdenes de compra que han generado las fuertes alzas.

A lo anterior, se ha sumado una fuerte demanda proveniente de China en cumplimiento a la fase 1 del Acuerdo Comercial que hubieran firmado con Estados Unidos a principios del año.

De hecho el viernes, en una declaración conjunta emitida por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) y el Departamento de Agricultura de EU (USDA) informaron que China ha comprado más de 23,000 millones de dólares en productos agrícolas estadounidenses a la fecha, lo que representa un 71% de lo pactado en la fase 1 del Acuerdo Comercial.

El informe mostró que las ventas de maíz de Estados Unidos a China alcanzaron un máximo histórico de 8.7 millones de toneladas, mientras que las ventas de soya para el año comercial 2021 a China duplicaron los niveles observados en 2017.

Por su parte, las exportaciones de carne de cerdo de EU a China alcanzaron un récord histórico en los primeros cinco meses de 2020, y las exportaciones de carne de res y productos de res de EU a China hasta agosto de 2020 ya son más del triple del total de 2017, según informaron.

Por lo pronto, en los mercados ya hay inquietud con respecto a las presiones inflacionarias que el alza en materias primas podría generar, como se ha visto reflejado en las alzas recientes en el mercado secundario del bono del Tesoro a 10 años el cual llegó a tocar  niveles de 0.8682%, el más alto desde junio pasado, mientras que en México el último dato de inflación se ubicó en 4.09 por ciento. Presiones inflacionarias sin crecimiento económico es estanflación y esto no sería buena noticia.

Estamos una semana de la elección presidencial en Estados Unidos y ante fuertes rebrotes de Covid-19 en Europa y en ese país, lo que significa mayor volatilidad ante la posibilidad de nuevos cierres en la economía global. ¿Qué tanto más se va a inflar la burbuja? ¡Nadie sabe! Lo que es un hecho es que al reventarse, lo hará de manera fuerte.

¿Ya tomaron Coberturas?

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