Durante el periodo trágico de 1970 a 1982, la economía mexicana perdió la capacidad para crecer de manera rápida y sostenida. Desde 1983 se ha llevado a cabo un esfuerzo constante a fin de que el país recupere esa capacidad sin poder aún cosecharse los frutos del esfuerzo. En el empeño de volver a crecer de manera rápida y sostenida, el crédito y, en particular el crédito de la banca, jugará un papel estratégico. A este tema se refirió en El Economista el presidente de la Asociación de Bancos de México y también cabeza de BBVA Bancomer, Luis Robles Miaja; todo ello seguramente como preparación para la Convención Bancaria que se celebrara próximamente.

Las metas que se han planteado son congruentes con la importancia que reviste el crédito para el desenvolvimiento de la economía mexicana. El objetivo que ha fijado el gobierno en esta materia es que al cierre del 2018, el crédito general represente 40% del Producto Interno Bruto (PIB). Para que se alcance ese objetivo, el crédito deberá crecer en todos los años por venir entre 3 y 3.6 veces más rápido que el crecimiento de la economía en su conjunto. La meta parece ambiciosa pero no imposible de alcanzar. Como muestra, en el 2015 el crédito total aumentó con respecto al PIB en una relación de cinco a uno y en particular el crédito de la banca comercial creció en ese año 14.6 por ciento.

Además de cumplir con su muy importante parte en esa finalidad de crecimiento del crédito general, la banca privada está llamada a alcanzar otras metas complementarias a las que también se refirió Robles Miaja en su mencionada entrevista. Una de ellas, de gran importancia, es la de avanzar de manera continua en la tarea de bancarización del país. Por ello, debe entenderse no únicamente que los ciudadanos utilicen los servicios bancarios sino que toda la población tenga acceso a crédito bancario, seguros, productos para el ahorro y otros servicios especializados de inversión e intermediación financiera. Aunado a que la banca debe llegar con su operación a todos los sectores económicos, debe poner énfasis especial en el apoyo de los ramos empresariales más precarios, en particular en las microempresas, que son aquellas con menos de 10 empleados. De todo esto se hablará en la próxima Convención Bancaria, que cabe esperar sea para beneficio de México.

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