Siguiendo con Friedman, la guerra que se avecina entre México y Estados Unidos, sostiene, sólo confirmará que no hay ninguna potencia euroasiática que logre disputarle la hegemonía a Estados Unidos, el cual se mantendrá como el centro de gravedad del sistema internacional y gozará de una etapa dorada . Luego se iniciará otra crisis y ahí se gestará el conflicto con México.

En el último capítulo de su libro titulado 2080. Estados Unidos, México y la lucha por el epicentro global, Friedman sostiene que el imperativo geopolítico para Estados Unidos es dominar América del Norte. Y así como México perdió sus territorios fronterizos en 1848, después de 200 años estará en posición de desafiar la integridad territorial de Estados Unidos y el balance completo del poder en Norteamérica .

El desafío mexicano, dice, tendrá sus raíces en la crisis económica del 2020, que se resolverá con nuevas leyes de migración aprobadas en el 2030 para incentivar la inmigración y suplir la escasez de mano de obra. Llegarán migrantes de todas partes, pero sobre todo mexicanos, quienes se comportarán de manera diferente.

A diferencia de la mayoría de los inmigrantes, quienes se han asimilado o concentrado en ciertas zonas o barrios pero nunca han dominado una región competa, dice, los mexicanos sí lo han logrado.

Ellos no están separados de su patria por océanos o miles de millas... lo que les permite mantener sus vínculos sociales y económicos . Más que una diáspora, subraya, para una buena parte de la migración mexicana se trata de un simple movimiento transfronterizo .

Así, aunque la frontera política con México permanece estática, la cultura mexicana avanza hacia el norte.

En el 2060, escribió Friedman, después de 30 años de estimular la inmigración, las áreas con 50% de mexicanos lo serán en casi 100%; las que tenían 25%, tendrán más de la mitad .

Fronteras cambiantes

De forma paralela, entre el 2030 y 2060 el boom de la economía de guerra de medianos de siglo incentivará el desarrollo acelerado de nuevas tecnologías para suplir los recursos humanos. Y en el campo que más crecerá será el de la robótica. Ésta, a su vez dará otro giro en la política migratoria.

La crisis por la escasez de mano de obra habrá pasado y ahora Estados Unidos lidiará con un excedente de población , estimulado por la inmigración masiva y un incremento en la esperanza de vida. Con un problema adicional: el fomento a la inmigración estará arraigado en la política y la cultura estadounidenses.

Mientras Estados Unidos está ocupado con sus guerras hegemónicas, Friedman cree que México puede seguir creciendo y pasar a ser una de las 10 primeras economías del mundo. Esto lo basa en tres factores: la exportación de petróleo; la cercanía con el mercado estadounidense, el mayor en el mundo, y las remesas en dólares enviadas por los inmigrantes mexicanos.

Significativamente, este estratega internacional incluye los fondos provenientes del crimen organizado, sobre todo el narcotráfico, que bien canalizados, según él, acaban integrándose a la economía legal y promoviendo el crecimiento.

Así, aunque visualiza múltiples crisis internas, cree que hacia finales de siglo, México podrá emerger como una economía madura y balanceada, con una población estable. Será la principal potencia económica de América Latina y constituirá un desafío para el dominio de Estados Unidos de América del Norte , afirma Friedman.

En términos geopolíticos, México nunca se planteó recuperar los territorios perdidos frente a Estados Unidos, porque era inútil .

Más bien se dedicó a mantener su cohesión interna, porque las políticas de su poderoso vecino siempre tuvieron un efecto desestabilizador. Pero en el siglo XXI, la proximidad estadounidense se convertirá en una fuerza estabilizadora y ayudará a incrementar el poder de México, sostiene el autor.

Indiferente como siempre a los asuntos mexicanos, Washington no se percatará de este proceso. Pero cuando se dé cuenta de que México se ha convertido en una amenaza, se alarmará en extremo . No será una confrontación planeada, sino una que surgirá orgánicamente de la realidad geopolítica de los dos países pero a diferencia de otros conflictos regionales, enfrentará al poder hegemónico mundial con un vecino emergente que empezará a comportarse de un modo sin precedentes .

*Profesor investigador de la UAEM y la UP, socio del área de competencia y consumidores del despacho Jalife Caballero y máster y doctor en derecho de la competencia