En materia de migració, Trump es insaciable. Es su bandera, lo llevó a la Casa Blanca y está convencido de que le dará la reelección. Con el tema sus fanáticos enloquecen, la masa delirante de racistas y supremacistas que colman sus mítines se trastorna. Para ellos todos son mexicanos o musulmanes. La mayoría es tan ignorante que no sabe distinguir los países del sur del continente y menos a los del cercano y lejano oriente, a quienes les va peor porque asumen que todos son terroristas.

La gran deportación es una promesa de sacar 2 millones de personas sin documentos. Como abreboca, los agentes de migración y aduanas traen en la cartera la sentencia contra 2,000 familias, de las que 1,800 son de origen mexicano.

No hay que confundirse, Trump juega muy bien sus cartas. El acuerdo frena el flujo que cruza la frontera sur de México, pero él va por más, ha prometido a sus huestes la gran deportación a cambio de los votos para extender su presidencia por cuatro años más. una encuesta de The New York Times anticipa que si en este momento fuera la elección, los estados del cinturón industrial como Wisconsin, Filadelfia y Ohio volverían a darle el voto.

Independientemente de acuerdos y posiciones políticas, la mayoría de los agentes migratorios está programada para seguir órdenes, a ellos les dijeron deportar y en eso están en todo el país. Una gran deportación es de graves consecuencias tanto para Estados Unidos como para países como México o los del triángulo Norte de Centroamérica.

Internamente, estados como California, Texas o Florida ya resienten la falta de mano de obra porque muchos indocumentados abandonan los campos de cultivo o los servicios ante el temor de caer en las redadas.

El primer impacto para los países expulsores es económico. en el caso de México, este año las remesas rondarán en 40,000 millones de dólares, uno de los ingresos más importantes para pequeñas comunidades que sobreviven con el dinero que llega del norte.

Pero hay otras implicaciones. Por ejemplo, en materia de seguridad, ¿cuántos están acusados de delitos graves, delincuencia organizada o pandillerismo? Desde ahora se puede anticipar que al llegar a sus países muchos de ellos pasarán a las filas del crimen, porque Estados Unidos deporta, pero no incorpora una ficha detallada.

Lo más grave es la situación desesperada de miles de seres humanos que salen de sus países a causa de la pobreza o de la violencia, para sufrir un penoso peregrinar, lidiar con traficantes de personas, endeudarse para tratar de llegar a un destino muchas veces incierto, personas que a diario viven agobiadas, niños con graves impactos por la separación forzada de sus padres, víctimas de maltrato en los centros de detención.

La gran deportación es una frase de campaña de Trump que difícilmente alcanzará las proporciones que pretende, pero en el camino ya causó terror en una comunidad que no representa peligro, porque la mayoría no es delincuente y menos terrorista.

Al margen

No es gracioso. López Obrador ha llevado sus peroratas contra los medios a terrenos delicados. La libertad de expresión no le gusta, le incomoda. Más claro no pudo decirlo, quiere periodistas militantes, que se sumen a sus delirios. no distingue la información del análisis.

López Obrador está abusando. ¿Qué pasaría si los medios dejaran de cubrir la mañanera? ¿Que la cobertura quede entre sus agentes y fanáticos?

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Juan María Naveja

Comunicador

Al Margen

Es analista, consultor y conferencista. Autor del libro Periodismo Radiofónico una Revisión Inconclusa, Editorial Porrúa y Coautor de Comunicación Política 2.1 modelo para armar, Editorial Etcétera.