La encuesta de Mitofsky llegó como un balde de agua fría para los partidarios de la alianza opositora en las elecciones para renovar la Cámara de Diputados. Según la casa encuestadora, Morena supera en preferencias electorales a PAN, PRI y PRD juntos.

Llama la atención que muy poco ha cambiado en materia electoral entre 2018 y el momento actual, a pesar de toda el agua que ha corrido bajo el puente. En las pasadas elecciones para renovar la Cámara de Diputados, Morena obtuvo el 37.6 % de la votación emitida. A seis meses de las elecciones federales de 2021, en medio de la pandemia del Covid-19 y la peor crisis económica en décadas, el partido en el poder trae una preferencia “efectiva” (después de eliminar la no respuesta) del 41.1 por ciento.

Ciertamente, PAN, PRI y PRD de forma separada tienen el 28.3% de las preferencias electorales “brutas” (incluyendo la no respuesta). Dicho porcentaje parecería colocarlos muy cerca del 31.4%, que de forma separada traen los partidos que integran el bloque obradorista: Morena, PT y PVEM.

Sin embargo, la coalición PAN, PRI y PRD parece estar lejos de constituir una amenaza a la hegemonía de la 4T en la Cámara de Diputados. Al momento de preguntar por la intención del voto a favor de la alianza opositora, el apoyo electoral sufre una disminución de nueve puntos porcentuales. En otras palabras, la alianza opositora parece ser menor a la suma de las partes.

Por su parte, la preferencia electoral a favor del bloque obradorista se sostiene relativamente bien. Su apoyo entre los votantes es prácticamente idéntico al que Morena, PT y PVEM obtendrían de forma separada. ¿Por qué la intención del voto a favor de la coalición PAN, PRI y PRD es menor a la suma de las partes?

La experiencia muestra que la formación de coaliciones partidistas no genera una transferencia automática de votos. Las alianzas pueden restar o sumar dependiendo de múltiples factores. Desde luego uno de los más importantes son los candidatos. Mucho dependerá de los perfiles de quienes salgan a hacer campaña y pedir el voto a la ciudadanía.

Sin embargo, la encuesta de Mitofsky sugiere que, en el caso de la alianza opositora para la Cámara de Diputados, puede haber otro elemento en juego. El voto de panistas, priístas y perredistas no parece irse a otros partidos. Al preguntar por la intención del voto entre la alianza opositora y el bloque obradorista, la no respuesta crece de forma significativa: un 6.1 por ciento.

Este crecimiento de los indecisos parece indicar, por un lado, que la alianza opositora genera reticencias entre los simpatizantes del PAN, PRI y PRD. Después de todo, estos partidos políticos han sido adversarios históricos. La coalición electoral que ahora proponen a sus seguidores constituye un proyecto político inédito.

Por ello, el primer reto de la alianza opositora consiste en convencer a sus propios simpatizantes del proyecto político que los ha llevado a coaligarse. Para conseguirlo necesitan un argumento más poderoso que la simple oportunidad electoral de quitarle la mayoría a Morena en la Cámara de Diputados. La encuesta de Mitofsky muestra lo poco persuasivo que resulta ese mensaje.

Otras encuestas, sin embargo, como las de Grupo Reforma o Buendía & Laredo señalan el camino. Muestran que, a pesar de la popularidad del presidente López Obrador, la mayoría de los ciudadanos está convencida de la necesidad de un cambio de estrategia para hacer frente a la pandemia y la crisis económica. La articulación de ese cambio deber ser la base sobre la que se funde la alianza opositora.

*Profesor del CIDE.

Twitter: @BenitoNacif

Benito Nacif

Profesor

Voto particular

El Dr. Benito Nacif es profesor de la División de Estudios Políticos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE). Fue Consejero Electoral del Instituto Nacional Electoral (INE) del 2014 al 2020 y del Instituto Federal Electoral (IFE) del 2008 al 2014.

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