En los próximos días, la OCDE realizará una conferencia especial para tratar el tema de cómo gravar las operaciones de compañías como Google, Amazon, Uber, Facebook, Netflix y similares, que pagan tasas efectivas de impuestos muy bajas sobre la renta. Sobre ese tema, la plataforma Project Syndicate publicó las opiniones más calificadas. Desde la industria digital, Gillian Tans, directora de Booking.com, defiende la idea de que las firmas digitales no son muy distintas que las otras, por lo que bastaría con establecer criterios comunes entre los países para tasarlas de manera adecuada. Esto en reacción a las iniciativas que han surgido en Europa para establecer un impuesto especial común para las operaciones digitales, lo que Tans advierte como una medida que podría tener costos importantes para Europa.

Voces, como la de José Antonio Ocampo —estudioso de la desigualdad que preside la iniciativa en pro de fortalecer los impuestos sobre la renta corporativos, en la que participan economistas como Piketty, Stiglitz y Zucman—, señalan que el problema es que estas empresas no tributan en donde generan sus ingresos, sino en donde pueden pagar tasas sobre la renta más bajas. Eso lo hacen por medio de la manipulación de sus precios de transferencia entre filiales, para generar las ganancias en las naciones con menores tasas o en las que se puede hacer uso de paraísos fiscales. Ocampo señala que en el 2017, Google movió 22.7 millones de dólares a una filial holandesa, lo que le permitió pagar impuestos muy bajos en Bermudas, mientras que Facebook pagó solamente 7.4 millones en el 2017. Vodafone, mayor operador de telefonía móvil de Europa, trasladó 40% de sus ganancias a Luxemburgo, para reducir los pagos fiscales. Ocampo y compañía proponen impuestos sobre la renta unitarios para ese tipo de compañías donde operan.

Margareta Drzeniek-Hanouz, experta en innovación, pide analizar cómo la tecnología crea nuevas fuentes de valor y en las nuevas bases se debe gravar. Los servicios digitales han crecido en todos los terrenos, menos en el pago de impuestos. Esto tendrá que cambiar por gravámenes en valor de servicios digitales gratuitos, por la huella ambiental de las empresas digitales o el tamaño de su fuerza laboral.

Se tendría que llegar a gravar a los robots y a las tecnologías que sustituyen la fuerza laboral, con la idea de compensar las pérdidas de ingresos fiscales sobre la renta de las personas y los costos de compensaciones por desempleo. Ya no es posible mantener el supuesto de que no es necesario gravar a la industria digital, lo que se requiere es tasar de manera directa al valor que genera. Ésa será la nueva agenda fiscal para México, un país en el que el valor se genera cada vez más en la industria digital, por lo que no se tendría que evitar que su contribución fiscal se eluda o se transfiera a refugios fiscales.

VidalLlerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.