México vive un gran momento. Aunque parezca difícil de creer, por la magnitud de los problemas que enfrentamos y la polarización que han generado las campañas políticas, es momento de hacer una pausa para recordar en dónde estamos parados y a dónde podemos llegar.

Durante estas semanas he recorrido el país en una gira de conferencias y conversado con jóvenes de distintos perfiles y entornos que quieren construir un México más libre, más seguro, más justo, más innovador y más próspero.

En la mayoría encontré una coincidencia, el rechazo a López Obrador y a su modelo de país. Es comprensible, en sus mensajes, actitud y constantes amenazas, Andrés Manuel ha dejado ver que una mayoría en su partido se mueve con una energía muy baja (plagada de rencor, coraje, resentimiento, deseo de venganza), desde la cual, es imposible construir reconciliación y unidad.

Hay que reconocer que le han hecho una campaña muy buena, pero no tiene nada que ver con su esencia autoritaria e intolerante. Ha sido un muy mal producto con un gran empaque. Quienes creen que cambió con respecto al 2006 y el 2012 es porque se enamoraron del nuevo empaque. El producto sigue siendo el mismo.

No hay duda de que la derrota de AMLO en las urnas el 1 de julio desatará el enojo de quienes lo apoyan. Incapaces de reconocer que millones de mexicanos le den la espalda, ya amenazan con reaccionar violentamente porque cualquier resultado que no les favorezca, lo bautizan como fraude.

La reacción violenta preocupa a muchos. Sin embargo, la Selección Mexicana seguirá avanzando para conquistar la Copa del Mundo. Su triunfo seguirá inyectando energía positiva al país porque cada vez que ganan, nos unimos y recordamos que somos capaces de ser campeones en cualquier área. El triunfo de nuestra querida Selección será la única energía capaz de contener el enojo que no conduce a nada.

A la Selección Mexicana le estaremos agradecidos por siempre, no sólo por su gran desempeño sino por inundarnos de esa energía que es la única sobre la cual podremos construir el país que soñamos y anhelamos, la energía que nos une, que nos integra y nos hace parte. Una energía que está muy por encima de esta coyuntura electoral. AMLO nos divide y por eso perderá, mientras la Selección nos une y por eso ganará. El milagro sucederá después de las elecciones, pues lo que nos une es mucho más fuerte que lo que nos divide. Aprendamos la lección para todo lo que nos tocará construir.

@armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.