No es difícil generar expectativas, son poco creíbles los pretextos por no cumplirlas.

La subsecretaria para Asuntos Multilaterales de Relaciones Exteriores, Martha Delgado, escribió la semana pasada un tuit cargado de expectativas: “Esta es la localización del vuelo GB2010 que llegará a las 9:05 am a la Ciudad de México vía DHL con 432,725 dosis de vacunas de Pfizer. ¡Comienzan ya arribos con mayores cantidades cada semana! #MultilateralesResuelve”.

Su mensaje lo vinculó a un pequeño mapa donde se logra observar un avión sobre San Fernando. La ciudad de Matamoros ya había quedado atrás y se enfilaba rumbo a la Ciudad de México.

Una semana después, el presidente López Obrador comentó: “Nosotros estuvimos de acuerdo con eso, que nos bajen (las dosis) y luego nos repongan lo que nos corresponde”.

El presidente asimiló su mensaje a unas palabras del Director General de la OMS: “Ahora nos enfrentamos a un verdadero peligro, aunque las vacunas brindan esperanza para algunos, se pueden llegar a convertir en ladrillos del muro de desigualdad entre los que tienen y los que no tienen recursos económicos en el mundo. Es correcto que todos los gobiernos quieran priorizar la vacunación, primero, entre los trabajadores de la salud y las personas mayores de edad. Pero no es correcto que los adultos sanos y los jóvenes se vacunen antes que los trabajadores sanitarios y las personas mayores de los países más pobres”. 

Ni Tedros Adhanom (OMS) ni António Guterres pidieron de manera explícita a México disminuir la recepción de vacunas contra el Covid-19, en dado caso, son los países industrializados los que tendrían que responder de manera inmediata a las peticiones de las cabezas de la ONU y OMS.

Tres fuentes gubernamentales explican a esta columna que durante el corto plazo Pfizer dejará de entregar vacunas a México por dos motivos: Estados Unidos y la Unión Europea llevan mano en la recepción de la vacuna en los próximos meses y la farmacéutica estadounidense ampliará su planta de producción en Bélgica.

Resulta una postura muy solidaria recanalizar la recepción de un bien tan deseado como escaso como lo es la vacuna contra el Covid-19, a países como Honduras, El Salvador, Guatemala y Nicaragua, por mencionar solo a cuatro. Sin embargo, lo mejor sería que el presidente López Obrador revelara la verdad para enfriar expectativas.

La noticia sobre la ausencia de vacunas de Pfizer llega en un momento de crisis para la Secretaría de Relaciones Exteriores. La Secretaría de la Función Pública pidió a su brazo de control de la SRE que investigue una presunta “vacunación clandestina”, según publica en Twitter la cuenta @ReporteSRE.

De acuerdo al oficio SFCC/200/273/2020, fechado el 18 de diciembre de 2020, la Subsecretaría de Fiscalización y Combate a la Corrupción recibió el 5 de diciembre una denuncia contra Martha Delgado y Javier Jileta (en ese entonces director general de Vinculación con Organizaciones de la Sociedad Civil), “por dar acceso a dosis de la vacuna de la farmacéutica china CanSino a funcionarios de la administración pública”.

La subsecretaria Martha Delgado negó ayer las acusaciones.

Desde el año pasado, la secretaría que encabeza Marcelo Ebrard decidió convertirse en la vocería de las buenas noticias. Ejemplo de ello es la agenda de la presidencia de la Celac que encabeza México, donde no hay temas de crisis políticas como las que existen en Venezuela, Nicaragua, Bolivia, Colombia, Ecuador o Cuba.

Durante los dos próximos años el tema de la vacunación será el de mayor interés en las agendas políticas de todo el mundo. Generar demasiadas expectativas emociona a la gente, pero la realidad tarde o temprano las rebasa.

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.

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