En sesión celebrada ayer, el pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación resolvió que la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) no tiene competencia alguna para revisar las resoluciones que expida el pleno de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Lo anterior ocurrió en el contexto de la discusión y votación del proyecto de resolución del ministro Sergio Valls relativo al amparo en revisión 240/2011, promovido por Unefon.

Los actores que quedan como grandes perdedores con esta decisión son fundamentalmente dos: por un lado, Axtel, el operador de servicio telefónico local que se verá obligado a restituir eventualmente montos considerables de dinero a los operadores móviles, al grado que de acuerdo con información de algunos analistas, se coloca en una situación de elevado riesgo financiero y, en consecuencia, se cuestiona su permanencia en el mercado. Por el bien de los consumidores de este país, ojalá ello no se materialice.

El otro actor perdedor es la SCT. No resulta exagerado indicar que su titular, Dionisio Pérez Jácome, y el subsecretario Héctor Olavarría sufren una derrota importante. Particularmente el segundo, pues contrario al discurso que se había venido articulando en fechas recientes sobre las supuestas intenciones de la SCT para eliminar la famosa doble ventanilla, en el caso que nos ocupa quedó de manifiesto que ello era retórica pura, pues mientras a todo mundo sorprendían con supuestos planes para eliminar tal deficiente arreglo institucional entre la Cofetel y la SCT, para efectos de la discusión en la SCJN se supo que el subsecretario Olavarría habría encabezado una estrategia para lograr que los ministros del máximo tribunal le reconocieran a la SCT su competencia para revisar las decisiones de la Cofetel.

Lo grave del tema es que esa estrategia habría incluido la prohibición para que los comisionados de la Cofetel hicieran alegatos de oídas con los ministros.

Ahora bien, con la decisión de ayer de la SCJN en teoría se fortalece la autonomía de la Cofetel; sin embargo, habría que preguntarnos ¿cuál autonomía?

La pregunta es relevante porque, por un lado, la semana pasada fuimos testigos de la deplorable intromisión de la Secretaría de Gobernación (Segob) en el tema de la comparecencia del pleno de la Cofetel ante la Comisión de la Función Pública en la Cámara de Diputados, presidida por mi compañero Pablo Escudero, intromisión que tuvo por efecto una penosa e indigna instrucción de la Segob a cuatro comisionados de la Cofetel para que no acudieran a la cita en la Cámara de Diputados, cosa que efectivamente ocurrió. Por otro lado, está la estrategia que cité arriba que implicó que los comisionados de la Cofetel se vieran impedidos, por virtud de una instrucción del Subsecretario de Comunicaciones, para acudir a la SCJN a ofrecer sus alegatos de oídas.

De esta forma, habría que preguntarnos hasta qué punto llega la autonomía de esos cuatro comisionados, nombrados por periodos fijos, que reciben instrucciones ya no de secretarios de Estado, sino de subsecretarios.

Por otra parte, frente a la evidente descomposición institucional al interior de la Cofetel, exhibida con nitidez por el enfrentamiento público reciente o desencuentro entre uno de los comisionados, que ahora tiene la tarea de presidir la Comisión, y los otros cuatro que integran el pleno de ese organismo, resulta claro que la mejor o mayor autonomía con la que estarán dotadas sus decisiones, posiblemente sea una victoria pírrica, al menos por ahora. En este contexto, bien haría la Comisión en replantearse internamente la correlación de tareas, porque la autonomía es sin duda una virtud que todos anhelamos para el órgano regulador de las telecomunicaciones, pero que ejercida y controlada de manera monárquica por un solo actor, de los cinco que integran el máximo órgano de decisión de la Cofetel, puede generar un cúmulo de resultados indeseados, que lejos de resolver los problemas del sector, fundamentalmente generan encono y retrasan la llegada de mejores condiciones de bienestar para los consumidores y de desarrollo para el país.

* El autor es Diputado Federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.