La semana pasada causó enorme revuelo la noticia sobre la decisión de la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) de no prorrogar diversas concesiones de MVS en la banda de 2,500-2,690 MHz. Éste es un tema que abordé al menos en dos ocasiones el año pasado en este mismo espacio (el 11 de abril y el 27 de septiembre).

En la primera ocasión cuestioné que uno de los comisionados de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel) se hubiera convertido en el supuesto promotor de una idea que en realidad se trataba de un proyecto estructurado por MVS y otras empresas, proyecto que contemplaba la idea de que a manera de contraprestación, el gobierno de México recibiera un porcentaje de las acciones del consorcio que pretendía quedarse sin licitación de por medio, con los 190 MHz asignados de manera exclusiva a MVS.

Indiqué que ante la ausencia de actuación estratégica del gobierno federal con respecto a qué hacer con la banda en cuestión, se daba la de los accionistas de un consorcio que buscaba consolidar una elevada concentración de espectro, con la promesa de banda ancha móvil para todos. En ese momento enfaticé que habría que ver si el gobierno se allanaba o actuaba en favor de la competencia.

Por otra parte, en mi colaboración del 27 de septiembre del 2011, El valor del espectro , a propósito de los resultados de la licitación de esta banda de frecuencias en Francia, divulgados por el órgano regulador de las telecomunicaciones en ese país, ARCEP, al término del procedimiento correspondiente en la tercera semana de ese mismo mes mencioné que tomando como referencia esos resultados y haciendo los ajustes correspondientes por tamaño de mercado y diferencia en el poder de compra, los 190 MHz en poder de MVS tendrían un valor de cerca de 17,300 millones de pesos. No se puede pasar por alto la otra referencia que tenemos en nuestro propio mercado, pues de acuerdo con los derechos que pagarán quienes obtuvieron concesiones en la licitación 21, MVS tendría que pagar en valor presente para 20 años un poco más de 56,000 millones de pesos por los 190 MHz.

Siguiendo la línea de aquel artículo, en esa ocasión, destaqué el hecho de que derivado de esa licitación entrarían a explotar esa banda de frecuencias en Francia cuatro operadores diferentes, uno de ellos nuevo en el mercado de las telecomunicaciones de ese país, denominado Free. La novedad es que justamente ese nuevo operador, con el afán de adquirir suscriptores de manera pronta, es quien en enero de este año introdujo un esquema tarifario muy agresivo para beneficio de los usuarios. De acuerdo con algunos reportes de Francia, las tarifas anunciadas por Free a mediados de enero se ubicaron inicialmente 2.5 veces por debajo de las tarifas más bajas de los demás operadores presentes en el mercado de servicios móviles en Francia, algo que sin duda esperamos con ansia que algún día suceda en nuestro país.

A propósito de los resultados en Francia y lo hecho por otros países europeos en el sentido de rescatar la banda de 2500-2690 MHz de manos de aquellos a quienes fue asignada para explotar el servicio de televisión restringida o de aquellos entes a los que también fue asignada para usos militares, para acto seguido asignarla mediante licitación pública para servicios móviles de nueva generación, comenté en esa ocasión que valía la pena que la SCT empezara a tomar más en serio su tarea de promover un uso más eficiente del espectro y decidirse de una vez por todas a emitir una política de reordenamiento de la banda de 2500-2690 MHz en nuestro país.

Con la decisión anunciada en su comunicado de prensa del viernes pasado, en el sentido de no renovar la vigencia de al menos 11 concesiones vencidas de las 20 en poder de MVS que se encuentran en esa circunstancia, todo apunta a que la SCT ha tomado la determinación por avanzar en el camino correcto, pues de esa forma se abre la oportunidad para sacudir el mercado mexicano con la entrada de nuevos competidores al mercado de banda ancha.

Ahora, si bien es de aplaudirse que la SCT muestre ya una definición clara sobre la política pública a seguir con respecto a esta banda, preocupa que los pasos que ha decidido adoptar se basan precisamente en no renovar o prorrogar concesiones vencidas, ruta que implica que habrá que esperar a que venzan el resto de las concesiones de MVS y los otros pocos operadores en esta banda, cuando el camino óptimo para la sociedad mexicana es el de proceder a rescatar la banda en cuestión, de conformidad con lo previsto en el artículo 23 de la Ley Federal de Telecomunicaciones.

El enorme rezago que presenta México en el despliegue de redes de banda ancha y en la adopción de ésta por parte de la población no permiten decisiones tímidas.

*El autor es Diputado federal. Presidente de la Comisión de RTC y Secretario de la Comisión de Comunicaciones.