La semana pasada, se llevó a cabo el Foro Anual de Planeación Estratégica de PIMCO, uno de los gestores de administración de fondos de renta fija más grandes del mundo.

En el foro del año pasado, celebrado en medio de la recesión económica más pronunciada a nivel global desde la Gran Depresión, fue donde PIMCO acuñó su teoría de la Nueva Normalidad.

Dicha teoría planteaba que la situación económica global tendría una recuperación importante en el corto plazo, pero que la trayectoria de crecimiento de mediano plazo sería mucho más moderada a la experimentada en el periodo entre 1982 y 2007.

La tesis de PIMCO se basa en la reversión de las tendencias que ayudaron a gestar la aceleración del crecimiento en los 25 años que precedieron a la reciente crisis: la globalización, la desregulación y el apalancamiento.

Para PIMCO, los gobiernos jugarán un papel cada vez más influyente como actores económicos, tanto desde el punto de vista de promotores del crecimiento vía el gasto y la inversión pública, financiados por grandes déficit, como desde el punto de vista del control de los mercados y los agentes económicos en forma de una mayor intervención regulatoria.

Mientras los gobiernos se endeudan para jugar un papel creciente en la actividad económica, los consumidores atraviesan por un periodo de contracción en el gasto e incremento en sus niveles de ahorro como consecuencia del desendeudamiento masivo al que están sujetos.

La tesis que planteó PIMCO hace un año se ha apegado bastante a la realidad. En los últimos 12 meses, la economía global ha mostrado una fuerte recuperación cíclica, principalmente impulsada por los estímulos económicos implementados por las autoridades gubernamentales y financieras de los países desarrollados.

A pesar de este rebote en el crecimiento, la mayoría de los países desarrollados aún presentan niveles de empleo y riqueza patrimonial muy por debajo de lo que se tenían antes de la crisis y hay varios escép­ticos sobre la sustentabilidad de la recuperación, una vez que se comiencen a retirar los estímulos económicos. Por éstas y otras razones, PIMCO argumenta que los motivos que fundamentan su tesis de la Nueva Normalidad siguen intactos.

Para PIMCO, la experiencia histórica de otras recesiones nos dice que el actual rebote cíclico ya debería haber empezado a reflejarse en una mayor creación de empleo e inversión corporativa.

Asimismo, PIMCO argumenta que existen razones estructurales de fondo, por las cuales el rebote cíclico no se ha traducido en una mayor generación de motores de crecimiento sustentable.

El principal problema sigue siendo el apalancamiento, que sólo se ha transformado de un asunto exclusivo del sector privado, a uno compartido con el sector público.

La grave crisis de liquidez y solvencia que experimentaban los hogares y el sistema financiero del mundo desarrollado se ha convertido en una crisis de riesgo soberano.

La crisis actual que experimentan varios países de Europa es tan sólo un recordatorio de lo que puede suceder en otras economías.

Las finanzas públicas de Estados Unidos se han deteriorado de manera considerable en los últimos 24 meses y casi ningún economista espera una mejoría tangible en el corto plazo.

Si bien EU no está amarrado por la rigidez política y estructural de las economías europeas, que hacen del ajuste fiscal un proceso más complicado y doloroso, esto no garantiza que el saneamiento de sus finanzas públicas será una tarea sencilla.

PIMCO concluye que a pesar de los avances de los últimos 12 meses en el balance de riesgos, aún hay un considerable nivel de incertidumbre en el desenlace del gran experimento que ha emprendido la economía global para salir de la gran recesión.

La lucha de los gobiernos por encontrar un nivel adecuado de intervención en la gestión económica y regulatoria que permita la estabilidad sistémica y que no inhiba la innovación se ha vuelto cada vez más complicada.

A poco más de 14 meses del estar al borde del abismo y 12 meses de su génesis, la Nueva Normalidad de PIMCO sigue más vigente que nunca.