El pasado 8 de septiembre, el presidente de la Republica presentó al Congreso de la Unión, en tiempo y forma constitucional, su iniciativa del Paquete Económico 2021, mismo que contiene su propuesta de Ley de Ingresos, Egresos y modificaciones a diversas disposiciones fiscales, como el Código Fiscal de la Federación, Ley del Impuesto Sobre la Renta, Impuesto al Valor Agrego e Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios.

Tendríamos que empezar por mencionar, que en el tema fiscal siempre habrá una expectativa con cada cierre año, con esta Administración Federal es como jugar a la ruleta rusa, ahora además tenemos como marco una situación inusitadamente compleja, la pandemia ha expuesto aún más nuestras debilidades como Nación, no para el cierre de empresas y ya tenemos una severa pérdida del empleo formal, además tenemos en puerta como preámbulo, un proceso electoral relevante en el 2021, las elecciones intermedias que implican la renovación del Congreso de la Unión.

Estos matices moldean la propuesta de iniciativa de reforma fiscal para el 2021, desde luego que los retos son gigantescos, y las empresas tendrán que estar a la altura del desafío, por eso la gran expectativa de una propuesta del Ejecutivo que apuntale la recuperación, que evite una caída mayor, que se trate de una convocatoria que genere confianza, que invite a ser solidarios, que sume a todos los factores, que no deje a nadie atrás ¿será mucho pedir?.

Analicemos la propuesta. ¿Cuáles son las premisas de esta iniciativa?, observamos básicamente lo siguiente:

  • Ayudó mucho no incrementando impuestos o creando nuevos (siempre y cuando el incremento sea menor a la inflación).
  • No me endeudo (de forma significativa).
  • Aprieto la fiscalización, con el argumento de perseguir empresas facturadoras (pero que ni siendo el doble de lo que se ha generado por fiscalización este año, sería suficiente para llegar a abatir la disminución de recaudación que va a generar la pandemia).

¿Es lo anterior lo mejor que podemos hacer como país? ¿estas propuestas van a ser realmente la diferencia en el mejor bienestar de los mexicanos? ¿no podríamos tomar mejores decisiones? ¿estaremos en presencia de un plan maestro estratégico y que además el mundo no ha visto, ni entiende? ¿es tan simple y genial? Lo dudamos.

No se consideraron ni por asomo, diferimientos temporales en el pago de impuestos, ventajas fiscales a la inversión nacional y extranjera, promover inversión en energías renovables, apoyos solidarios para mantener el empleo formal, apoyos crediticios con plazos e intereses razonables, ni tampoco generar un impulso extraordinario a la actividad turística y restaurantera tan deteriorada.

El problema que tenemos con esta iniciativa es que esta ideologizada, se basa en la perspectiva falsa, de que no es posible ayudar a las empresas, como otras administraciones lo han hecho en el pasado (diría el panfleto), porque ahora “se ayuda solo al pueblo”. Desde luego que la premisa es falsa, primero porque se pretende vender la idea de que ayudar a las empresas, es ayudar a las grandes corporaciones, siendo que el poco más del 90% de las empresas en México son micros y pequeños negocios, que también son familias mexicanas a las que se debe cualquier gobierno, y segundo, no por tener la calidad empresarios, se les debe excluir de un plan de recuperación, se insiste no estamos hablando de grandes empresas.

Hemos insistido en que el mejor programa social que un gobierno puede emprender es mantener y generar empleo formal, y eso solo se logra teniendo como base significativa, pequeñas empresas familiares formales.

Pero bueno, como eso ya no fue posible, nos toca insistir en su turno a los Diputados y Senadores, a ellos les toca recibir la iniciativa, y no ser pilas bautismales, confirmando todo lo que les presenta el Ejecutivo, y se conviertan en verdaderos hombres y mujeres de estado, que cuestionen y modifiquen la propuesta en lo que debió ser y no fue. Generemos un espacio para nuevas ideas, que tengan como propósito fundamental dos aspectos simples, evitar el cierre y fomentar el crecimiento de más y mejores micro y pequeñas empresas, para mantener y generar el empleo formal, nada otorga más dignidad y seguridad a un pueblo que tener trabajo.

No se conviertan Legisladores en una decepción más, tienen su oportunidad de hacer la diferencia. Una advertencia, espero que no se les ocurra en el camino, empeorar las cosas, pensando en incrementar impuestos, este sería el peor momento para hacerlo, y el empujoncito para caer en caída libre.

*El autor es vicepresidente Nacional de Justicia y Asuntos Tributarios de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).