La buena noticia es que no suben las tasas de interés en Estados Unidos, la mala es por qué no lo hacen.

No hay sorpresa en la decisión de la Reserva Federal de no mover sus tipos de interés cercanos al cero, porque ésa era la expectativa levantada por el propio banco central.

La novedad está en el análisis de la situación económica estadounidense y el por qué la decisión mayoritaria del Comité de Mercado Abierto es dejar el dinero sin costos adicionales.

Las condiciones financieras se han transformado en menos favorables para mantener el ritmo de crecimiento económico y reflejan las condiciones adversas del exterior. Esto es lo que dice el reporte del Comité tras su reunión de dos días.

Y a pesar de que el tono de la Fed es más pesimista que en informes anteriores, sigue llamando la atención que el presidente de la Reserva Federal del Kansas, Tom Hoenig, mantenga su voto en contra del mantenimiento de las tasas de interés al nivel del suelo.

El desempleo sigue a la cabeza de las preocupaciones internas. Porque el pronóstico de elevadas tasas de desocupación durante todo el año se están cumpliendo al pie de la letra, sin que se note un cambio sustancial en los meses por venir.

El dato de la caída en la venta de casas nuevas que se dio a conocer ayer por la mañana, sólo apuntala esa percepción de que la recuperación económica no pasa por el bolsillo ni tampoco por la reactivación del crédito.

Era de esperarse una caída en este indicador, porque los programas de estímulos fiscales terminaron con el mes de abril y el dato de casas nuevas corresponde a mayo. Entonces, lo que vimos es la fotografía de un mercado que intenta otra vez nadar con sus propias aletas.

Y es una muestra de cómo el retiro de los estímulos fiscales puede resultar en un recrudecimiento de la situación económica. Por eso es que Estados Unidos pide al mundo que ponga cuidado en esta situación.

En la parte externa, el capítulo destacado se lo lleva casi en exclusiva la situación europea. La crisis fiscal de la región euro enciende los focos de alerta en el tablero de la Reserva Federal.

Seguro que una copia del diagnóstico de la Fed tiene que ir en el portafolios de Barack Obama en su viaje a Toronto, a la cumbre del G-20.

Y le servirá para encontrar la forma para que los severos planes de ajuste de Europa no estropeen el proceso de recuperación económica del mundo.

En especial, Estados Unidos querrá que las medidas adoptadas por Alemania no afecten su proceso de recuperación.

Pero esto es parte de una tradicional política de la paja en el ojo ajeno .

Cuando hacia el interior de Estados Unidos hay que ver si la política monetaria de tasas bajas es suficiente para impulsar el crecimiento.

Un diagnóstico de desempleo muy alto por mucho tiempo no parece ser una meta ambiciosa en una estrategia de recuperación económica.

Y del otro lado, aunque la inflación hoy no es un tema del que nadie parezca preocuparse, por su nivel tan cercano al cero, es un hecho que la historia nos marca cambios radicales y muy rápidos en los movimientos de los precios.

La primera piedra

Hay que agradecer profundamente al diputado priísta Erick Rubio su ocurrencia, más que iniciativa, de interponer un punto de acuerdo para que Javier Aguirre, director técnico de la Selección de Futbol, compareciera ante el Congreso para explicar porqué no hizo cambios en el partido ante Uruguay.

Y de verdad, hay que darle las gracias porque nos permite ver lo pequeños e insignificantes que son los legisladores mexicanos. Y lo podemos ver con esta verdadera estupidez.

Esta expresión de soberbia es un retrato del menosprecio que tienen por los mexicanos, por el Congreso y por sus propias personas.

Es una expresión más de cómo les importa más su autopromoción antes que hacer lo correcto.

Ojalá que Javier Aguirre acuse recibo de esta ocurrencia, para que le conteste al Diputado como se merece.

Y ojalá que su coordinador, Francisco Rojas, le diga que si no se quiere poner a trabajar en los temas para los cuales le pagamos tan bien, al menos que se mantenga callado.