El Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC, por sus sigla en inglés), el responsable de discutir el camino de la política monetaria de la Reserva Federal, tomó la decisión por unanimidad, de incrementar el rango de tasas en +25 pb, quedando en 2 a 2.25%

En el breve comunicado que anexaron (sólo contenía 290 palabras) se indicó que la economía estadounidense avanzó a un ritmo sólido, impulsada por fuertes incrementos en el gasto en los hogares y en la inversión en los negocios. Por otra parte, el mercado laboral se mantuvo fuerte, con importantes incrementos en nuevos trabajos y una baja tasa de desempleo.

En cuanto a la inflación, ésta se ubicó cerca del objetivo de 2% tanto en el segmento subyacente como en general.

Fue notorio el hecho de que en el comunicado se dejó de usar el término “acomodaticia” para describir a la política monetaria. Esto nos podría llevar a pensar que los miembros de la Fed consideran que el rango de tasas ya se encuentra cerca de su nivel neutral de largo plazo, aunque esto no significa que el ciclo de alzas graduales haya terminado.

En esta ocasión, también se presentaron las nuevas proyecciones económicas de los miembros del FOMC.

En ellas, además de incluir por primera vez las estimaciones para el año 2021, se incrementó notablemente la proyección de crecimiento del PIB para el 2018, misma que pasó de 2.8% a 3.1 por ciento.

Hacia el 2019, los miembros del staff estimaron que la economía desacelerará hasta llegar a un crecimiento de 1.8% en el 2021.

De la misma manera, se dio a conocer la nueva gráfica de puntos, un esquema que nos muestra el camino que debería seguir la tasa de referencia según los miembros del FOMC.

En ella se observó a la Fed con la intención de continuar con la estrategia de alzas graduales en la tasa de interés en lo que resta de este año y en el siguiente.

De acuerdo con estos datos, se esperaría un incremento más en el 2018 y hasta cuatro más en el 2019.

Esta decisión de política monetaria muestra diversas implicaciones. Por una parte, se observa que la economía de Estados Unidos está avanzando a un ritmo por arriba de su potencial de largo plazo, impulsada en gran medida por la política fiscal expansiva promovida por la administración de Trump.

La Fed, atendiendo al mandato dual, quiere evitar un sobrecalentamiento de la economía que pudiera traducirse en presiones inflacionarias sin detener el avance de ésta, por lo que ha optado por seguir una estrategia de incrementos graduales.

De la misma manera, este movimiento en las tasas de referencia ayuda a reafirmar el estatus autónomo del banco central toda vez que no ha cedido a las presiones del presidente Trump, quien percibe en los incrementos de tasas de interés una amenaza para el crecimiento económico del país.

Es justo mencionar que, como lo señaló el mismo Jerome Powell, los miembros del FOMC no han detectado presiones inflacionarias derivadas de la guerra comercial emprendida por el presidente de EU.

Sin embargo, el organismo se mantendrá vigilante debido a que, en caso de que el conflicto siga escalando, los efectos no tardarán en ser evidentes.

Estimamos que el efecto que la política monetaria pueda tener sobre los mercados es limitado ya que la tasa de interés real permanece cerca de cero. En el caso de los mercados de capitales, el costo de capital para la mayoría de las firmas sigue en niveles bajos, por lo que consideramos que hay espacio para que las acciones sigan apreciándose.

No obstante, hay que considerar que puede presentarse cierta volatilidad proveniente de otros factores como la citada guerra comercial, así como de otros eventos que geopolíticos que seguirán moldeando el panorama internacional.

*Manuel González es analista bursátil senior de Signum Research.