La Policía es la institución garante de la seguridad ciudadana por excelencia, por ello se adapta a estos nuevos tiempos de movimientos sociales, crisis, cambios continuos y demandas de esta nueva ciudadanía, diversa, activa, participativa y exigente.

La labor del integrante de la Guardia Nacional y de las policías locales, debe ampliarse a la función de agente de prevención comunitaria actuando de forma proactiva y no sólo como respuesta al conflicto y al delito.

Su trabajo -delicado sin duda- no ha de terminar en ofrecer seguridad, sino que ahora ha de contribuir en recuperar el bienestar de la ciudadanía, participando en la reconstrucción del tejido social y la mejor manera de hacerlo es con la participación de esos mismos ciudadanos que piden, que reclaman a sus gobernantes sus derechos de manera participativa.

La filosofía del cambio en la Guardia Nacional y en las policías locales, debe incluir la gestión de los conflictos sociales y la herramienta que es la mediación policial, vertiente de la mediación comunitaria, de la que ya hemos comentado en anteriores entregas, a cargo de policías.

El integrante de la Guardia Nacional y de las policías locales, actuando como mediadores, permitirán y propiciarán no sólo la solución de conflictos, sino evitarán que esos conflictos escalen y desemboquen en la comisión de delitos.

No dudamos que, en el ejercicio de la función de mediador, el integrante de la Guardia Nacional y el policía local encontrarán una mayor satisfacción en su quehacer al ser más reconocidos por la ciudadanía, al participar proactivamente en la solución de conflictos. Sin duda, obtendrán el respeto de la ciudadanía, así como una disposición de la misma a cooperar.

Una de las características de la mediación policial es la proactividad, que es una actitud en la que el sujeto u organización asume el pleno control de su conducta de modo activo, lo que implica la toma de iniciativa en el desarrollo de acciones creativas y audaces para generar mejoras, haciendo prevalecer la libertad de elección sobre las circunstancias del contexto. La proactividad no significa sólo tomar la iniciativa, sino asumir la responsabilidad de hacer que las cosas sucedan, decidir en cada momento lo que se quiere hacer y cómo. Se puede entender el concepto de ser proactivo mediante la comprensión de su opuesto: ser reactivo. La actitud reactiva se basa en la creencia de que las acciones que emprendan el sujeto u organización no transformarán las circunstancias.

La mediación policial, que es una acción proactiva, no es una panacea universal pero sí tiene la posibilidad de propiciar el cambio, para trabajar la prevención. Por ello proponemos que forme parte de las nuevas estrategias de la Guardia Nacional y de las policías locales.

Algunas de las ventajas de la mediación policial consisten en el aumento en la capacidad de prever, reducir, manejar y propiciar la solución de los conflictos de la comunidad.

Es conveniente y necesario el diseño e implantación de un ambicioso programa de mediación policial en el territorio nacional diseñado para la Guardia Nacional y para las policías locales, para que sus agentes cuenten con la formación que les permita utilizarla.

Dicho programa de mediación policial de la Guardia Nacional y de las policías locales podría adoptar la mediación en tres vertientes:

  1. Sensibilizar al personal de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana del Gobierno Federal y a las dependencias locales equivalentes, respecto de lo que es la mediación policial y para qué sirve.
  2. Diseñar una materia de mediación para ser incluida en el currículum de formación de los agentes de la Guardia Nacional y de las policías locales.
  3. Diseñar e impartir un diplomado de mediación para formar agentes de la Guardia Nacional y de las policías locales, como mediadores policiales.

Se trata de una nueva forma de gestión pública, donde la prevención y manejo constructivo de los conflictos se apoyen en la mediación policial, como herramienta en la relación entre la ciudadanía y su gobierno.

Esta nueva vertiente contribuirá a propiciar la paz social, con la adopción de herramientas que contribuyan a la cultura de la paz, siendo la mediación comunitaria en su vertiente de mediación policial una de las más efectivas. Tal y como se ha demostrado en otras latitudes.

La filosofía del cambio en la Policía debe incluir la gestión de los conflictos sociales, y para ello es conveniente que integrantes de la Guardia Nacional y policías locales, sean formados como mediadores policiales.

Estos tiempos de la Cuarta Transformación implican desaprender para aprender, son tiempos de resiliencia, de trabajar de manera cooperativa con la ciudadanía, con los agentes sociales, es tiempo de mediación, para conseguir entre todos un mundo mejor. 

Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional

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Twitter @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada