En esta serie La Cultura de la Paz que publica EL ECONOMISTA, hemos analizado los distintos mecanismos pacíficos de solución de controversias y los hemos comparado para constatar que la mediación es el mejor de esos mecanismos.

Hemos examinado la mediación para la gestión, resolución o prevención de conflictos en los diversos ámbitos de interacción social. En las últimas entregas se han abordado los principios que rigen a la mediación, así como a sus principales protagonistas que son el mediador y los mediados.

En esta colaboración iniciaremos la revisión del convenio de mediación en relación con controversias legales, para analizar cómo se construyen los acuerdos para arribar al convenio, cuáles son sus requisitos y características de dicho instrumento, los índices de cumplimiento y su eventual ejecución. 

En la sesión inicial de la mediación los mediados narran el conflicto y escuchan la versión de cada uno; luego se procede al análisis del caso para identificar los puntos en conflicto, se reconozca la corresponsabilidad, se identifiquen los intereses controvertidos y las necesidades reales generadoras del conflicto.

En la fase siguiente, conocida como construcción de soluciones, los mediados aportan alternativas. Una vez identificados los intereses comunes, el mediador estimula la creatividad de los mediados para que puedan aportar alternativas de solución, mismas que son evaluadas por los propios mediados, para revisar la posibilidad de su cumplimiento, y por el mediador quien es responsable de que se apeguen a la legalidad y de que su ejecución sea viable. Habiendo seleccionado las alternativas de solución se inicia la construcción de acuerdos.

Conforme a la definición de la legislación en la materia, acuerdo es la solución consensuada que construyen los mediados para cada uno de los puntos controvertidos de un conflicto. El conjunto de los acuerdos aceptados formará el clausulado del convenio de mediación.

En la fase final del procedimiento se procede a la revisión y consenso de acuerdos y a la elaboración del convenio y, en su caso, firma del que adopte la forma escrita.

El convenio de mediación que adopte la forma escrita debe apegarse a los requisitos que se establecen en la Ley, entre ellos destacan los siguientes:

  • Debe señalarse lugar y fecha de celebración, así como los datos generales de cada uno de los mediados;
  • En el caso de las personas morales se anexará el instrumento con el que el apoderado o representante legal del mediado acredite su personalidad;
  • Deben describirse los antecedentes del conflicto entre los mediados que los llevaron a utilizar la mediación;
  • Puede incluirse un capítulo de declaraciones, si los mediados lo estiman conveniente;
  • Es indispensable incluir una descripción precisa de las obligaciones de dar, hacer o no hacer que hubieren acordado los mediados; así como el lugar, la forma y el tiempo en que éstas deberán cumplirse;
  • Las firmas o huellas dactilares, en su caso, de los mediados;
  • Nombre y firma del servidor público del centro o instituto de mediación o, en su caso, del mediador privado correspondiente, para hacer constar que da fe de la celebración del convenio.
  • En algunos estados, el mediador ha de propiciar la ratificación del convenio o bien su homologación ante un juez, lo cual gravita contra la flexibilidad del procedimiento, además de someterlo a un juzgador.

En la legislación aplicable en la Ciudad de México, se reconoce el peso que corresponde al convenio de mediación, al ser expresamente considerado cosa juzgada, instrumento público y susceptible de inscripción en el registro público de la propiedad.

En torno al tema del cumplimiento del convenio de mediación, cuando alguno de los mediados encuentra que no podrá cumplir con alguna o varias de las obligaciones contraídas o ante el cambio de las circunstancias que dieron origen a su celebración, existe una instancia previa a la solicitud de ejecución a la autoridad judicial, denominada re–mediación y puede ser solicitada por cualquiera de los mediados al otro u otros. De estar de acuerdo los mediados que suscribieron el convenio original se llevará a cabo, en lo conducente el proceso de re–mediación, utilizando las mismas reglas de la mediación, se revisan los acuerdos pactados y, en su caso los modifican, dando lugar a un nuevo convenio.

La experiencia de casi 20 años en el sistema de justicia mexicano ha demostrado que la mediación es el procedimiento más eficaz. La sustentabilidad de los convenios de mediación se refleja en las estadísticas de alto cumplimiento. A nivel internacional el promedio de cumplimiento es del 88% al 98%.

El alto índice de cumplimiento está estrechamente vinculado con el método de la mediación que impide que el mediador formule sugerencias, propuestas o que induzca o convenza a las partes respecto de una solución específica. En lugar de ello, se enfoca en que los mediados construyan sus propias soluciones y en facilitar que reflexionen sobre las medidas que puedan aumentar la probabilidad de cumplimiento.

Nuestra pretensión es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo. Debemos apostar por generar una verdadera cultura de avenencia en la sociedad e involucrarla en la Cultura de la Paz y con ello generar un crecimiento exponencial de los servicios de mediación en beneficio de las personas.

Pascual Hernandez Mergoldd es abogado y mediador profesional.

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Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada