Quienes tienen la oportunidad y deciden solucionar sus conflictos legales con la mediación, que representa múltiples ventajas, se ven beneficiados por una moderna actitud institucional democrática que permite la participación de la ciudadanía en la solución de sus conflictos, que se rige por los principios de voluntariedad, confidencialidad, flexibilidad, neutralidad, imparcialidad, equidad, legalidad y economía.

Es preciso tener siempre en cuenta que al ciudadano lo que le interesa cuando tiene un problema, es que éste se resuelva. De este modo la mediación está llamada a solucionar los problemas legales que nos presenta el mundo contemporáneo, así como las controversias que se suscitan en todos los ámbitos de interacción social.

En anteriores entregas hemos explicado qué es la mediación, que -como se sabe- es una negociación asistida por un tercero imparcial denominado mediador, también hemos afirmado que la tendencia general en Europa, Sudamérica, México con 23 de las 28 leyes locales y la propia Constitución de la Ciudad de México es reconocer a la mediación como el mecanismo alternativo de solución de controversias por excelencia.

Los mecanismos alternativos de solución de controversias son una opción en nuestra sociedad, que todavía no se aprovechan de manera generalizada, y que han de fortalecer el sistema de impartición de justicia. Desde luego no se trata de disminuir la responsabilidad de los poderes judiciales, sino de racionalizar el uso de los servicios jurisdiccionales, pero sobre todo de brindar al individuo y a la sociedad opciones para la gestión de las controversias que les afectan.

La utilización de los servicios de mediación para la resolución de controversias legales se fue adicionando en distintas materias, actualmente existen la mediación familiar; la mediación civil-mercantil; la mediación penal, y la mediación en justicia para adolescentes, principalmente.

No se pierda de vista que el mediador, a diferencia de otros operadores del sistema de justicia, no es una autoridad, sino un facilitador de la comunicación y de las negociaciones entre particulares y cuyos esfuerzos se encaminan a que estos últimos lleguen por sí mismos a acuerdos que solucionen su conflicto y sean mutuamente satisfactorios y legales.

Para lograr que la negociación fluya, es menester que el tercero neutral, el mediador, ponga en práctica ciertas técnicas y estrategias que conduzcan a las partes a reconocer sus propios intereses y necesidades, y no sus posiciones como en el caso del litigio.

Como comenté en mi anterior colaboración, el impulso a la mediación escolar; a la mediación comunitaria; a la mediación agraria; a la mediación médica; a la mediación para autores, compositores e intérpretes; a la mediación hipotecaria; a la mediación energética; a la mediación laboral, y en general a la gestión y resolución de todo conflicto, debe crecer. Se trata de una tarea que requiere la participación de autoridades y sociedad.

La mediación ha de verse como una forma de justicia que ha de crecer y consolidarse en estos tiempos de transformación que se impulsa en nuestra sociedad, en la cual podamos resolver nuestros conflictos, prescindiendo de largos y desgastantes juicios, cuando ello sea posible.

A partir de nuestras siguientes colaboraciones, abordaremos las materias y modalidades de la mediación.

Pascual Hernandez Mergoldd es abogado y mediador profesional.

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PascualHernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada