El que regresa es otro y es otro a lo que regresa.

Octavio Paz

 

En días recientes hemos sido testigos de la proliferación de la violencia en varias ciudades del mundo en múltiples expresiones a partir de protestas contra el racismo y contra la brutalidad de algunos agentes policiales. El enojo fue superior al miedo de contagio y a las medidas de protección contra el Covid 19.

En nuestro país pareció un pretexto para profundizar la polarización institucionalizada y para ocasionar daños en propiedad ajena, pública y privada.

No olvidemos que todo conflicto o controversia merece ser gestionado, prevenido o resuelto para evitar que escale y se transforme en un conflicto grande o ruidoso, en una crisis social que detona violencia.

Tristemente desde el discurso, es la abrumadora y creciente violencia lo que más afecta en todos los espacios de interacción social. La encontramos en uno mismo, en la familia, en la escuela y en la comunidad por mencionar las esferas más importantes.

En los hechos, podemos constatar que formamos parte de sociedades cuyo motor es la violencia y los conflictos que genera con frecuencia se gestionan por esa misma vía, lo que resulta en un riesgoso círculo vicioso. La violencia disipa la seguridad humana y puede someter al Estado, además de obstaculizar las condiciones idóneas para el desarrollo social.

La violencia intrapersonal, interpersonal y grupal se manifiesta de distintas maneras y nos coloca en riesgo de auto destruirnos, de destruir al otro y a la vida social, incluso dañar irreversiblemente nuestro medio ambiente. Es omnipresente, pues ha contaminado a la sociedad con efectos destructivos y autodestructivos. No es casual que los temas relacionados con la violencia sean cada vez más abundantes en los contenidos de los medios de comunicación masiva.

En esta hora obscura de México y del mundo urge actuar para disminuir la violencia y propiciar la armonía.

El regreso paulatino a actividades laborales y económicas en lo que se ha denominado nueva normalidad incluye la reapertura de tiendas, restaurantes y centros de trabajo en condiciones diferentes. Ello implica que quienes regresan a esos sitios, como clientes o empleados, se conduzcan con restricciones de convivencia y con mayor cuidado hacia los demás. Esas nuevas circunstancias habrán de propiciar situaciones incómodas y aún conflictivas. Por ejemplo, al no utilizar cubrebocas, no mantener la distancia adecuada para evitar mayores contagios o no utilizar el gel antibacterial.

Una opción real y accesible es conocer y aprovechar la mediación.

Existen ámbitos de la mediación bien estudiados y aplicados en México y en otras latitudes. Una vertiente es la denominada mediación comunitaria que se ha especializado en mediación vecinal, mediación organizacional y mediación policial, entre otras.

La mediación comunitaria es un método no judicial para gestionar, prevenir y resolver conflictos entre ciudadanos y vecinos de una comunidad, en el mediador, tercero imparcial, genera confianza y los asiste en el proceso de encontrar soluciones aceptables para todos, incluyendo a la comunidad. Esa comunidad puede ser una vecindad, una colonia, un barrio, un conjunto habitacional, una empresa o la que convive en la vía pública e instalaciones públicas de transporte, como estaciones y paraderos.

Los conflictos vecinales no son necesariamente de carácter legal y para su prevención o resolución es conveniente y aún necesaria la intervención de un mediador profesional quien se convierte en el conducto para que las partes involucradas se comuniquen de forma adecuada y puedan llegar a acuerdos respecto de sus diferencias que pueden surgir por la organización de reuniones, fiestas y visitas; abuso en el uso de áreas comunes, y ocupación de espacios ajenos de estacionamiento que molestan a los demás vecinos y contribuyen a poner en riesgo de contagio a más personas. Con la mediación vecinal se asiste a los vecinos en conflicto para encontrar soluciones aceptables para todos.

Muchas personas pasan buena parte de cada día y aún de su vida en su lugar de trabajo; por lo general son instituciones, organizaciones o empresas públicas o privadas. Por ejemplo tiendas de autoservicio, departamentales, restaurantes, cafeterías, bancos y oficinas. Esas organizaciones se han venido transformando en sistemas cada vez más complejos, en los que las controversias o conflictos se presentan irremediablemente entre quienes ahí conviven cotidianamente. La mediación organizacional sirve para detectar oportunamente controversias o conflictos, entre empleados, entre empleados y clientes o proveedores, a fin de que lo resuelvan de manera pronta y satisfactoria, con la intervención de un mediador formado de entre los colaboradores o dependientes de la misma institución, organización o empresa.

La policía, institución garante de la seguridad ciudadana por excelencia, ha de evolucionar y adaptarse a estos nuevos tiempos de movimientos sociales, crisis, cambios continuos y demandas de esta nueva ciudadanía, diversa, activa, participativa y exigente. Ante una conducta violenta, la persona afectada puede solicitar el auxilio de los elementos de seguridad pública quienes tienen la obligación de intervenir para detener la agresión. Esa intervención preferentemente debiera estar a cargo de mediadores policiales. Algunas de las ventajas de la mediación policial consisten en el aumento en la capacidad de prever, reducir, manejar y propiciar la solución de los conflictos de la comunidad. La adopción de la mediación policial habría de ser expresamente regulada en el marco normativo aplicable.

Contamos con la mediación es posible la gestión del conflicto que afecta a las personas, les enfrenta y contribuye a la transformación de ese conflicto de una forma positiva para que de sus cenizas vean una oportunidad de cambio.

La construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es posible si se generaliza la práctica del diálogo en todos los ámbitos de interacción social.

*El autor es abogado y mediador profesional.

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Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada