Las mujeres pertenecen a todos los lugares donde se toman decisiones.                                                                          

Ruth Bader Ginsburg

A pesar de que prácticamente hemos sido incapaces de detener la discriminación, el acoso y la violencia contra las mujeres y de que por excepción hemos permitido y propiciado que ocupen el sitio que les corresponde en la sociedad y en los tejidos sociales, es de reconocer que el Presidente López Obrador ha propiciado que mujeres brillantes ocupen posiciones clave en tareas fundamentales de las instituciones nacionales. 

Tal es el caso de su reciente terna de candidatos para ocupar el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación para ocupar la vacante que dejará el Ministro José Fernando Franco González Salas, en la que figuraron dos mujeres.

De esa terna, la semana pasada el Pleno del Senado de la República eligió -con 92 votos a favor- a Loretta Ortiz Ahlf como Ministra de la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien asumirá su cargo el próximo 13 de diciembre. 

Independientemente de la formación, experiencia profesional y cualidades de la doctora Ortiz Ahlf, que garantizan su buen desempeño como juzgadora del más alto rango en México, su arribo al máximo tribunal es una excelente noticia para la mediación en México.

En efecto, la doctora Ortiz Ahlf, además de jurista, también se formó como mediadora por lo que una de sus credenciales es la de mediadora profesional. 

Recordemos que la mediación es uno de los mecanismos pacíficos para la gestión, prevención y resolución de controversias, llamados también equivalentes jurisdiccionales o procedimientos de justicia alternativa que no sólo fomentan la participación de la sociedad civil, también representan ventajas sobre algunos procedimientos judiciales formales al ofrecer la posibilidad de solucionar extrajudicialmente conflictos de intereses, cuando ello es posible. De esos mecanismos es la mediación el que rompe el síndrome del ganador perdedor presente en los juicios y en los arbitrajes. Ello debido a su flexibilidad que asegura agilidad, eficiencia y certeza jurídica a muy corto plazo que además permite el ahorro de dinero y de desgaste personal. 

La creación de instituciones especializadas en la prestación de servicios para la gestión y resolución de controversias utilizando los mencionados mecanismos pacíficos, tiene su fundamento en la parte dogmática de la Constitución. Se trata ya de una garantía individual para que las personas participen directamente en la resolución de sus controversias o conflictos, sin la tutela de órganos del Estado.

La Constitución de la Ciudad de México y 26 de las 31 leyes locales en materia de justicia alternativa regulan expresamente la mediación, pues es este mecanismo el que representa mayores ventajas en la gestión y resolución de conflictos legales y más recientemente para la gestión, prevención y resolución de controversias sociales. Es preciso aclarar que no se trata de disposiciones redactadas a partir de un modelo surgido del gobierno federal ni de algún modelo predominante. De su estudio y análisis hemos encontrado más coincidencias que diferencias. 

La Ministra Loretta Ortiz Ahlf, quien como ya comentamos es también mediadora profesional, ha contribuido en la construcción de un sistema mexicano de mediación y de su marco legal publicando artículos especializados y respaldando propuestas presentadas al Senado de la República respecto de la iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias cuya expedición, a pesar de que el Congreso de la Unión está expresamente facultado para ello desde febrero de 2017, sigue pendiente. 

Debe tenerse presente que contamos con un sistema mexicano de mediación cuya construcción ha requerido de un esfuerzo constante de casi veinticinco años y que la legislación general debe aprovechar en la redacción y mejora de la iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias presentada por importante grupo de Senadores. 

La nueva Ministra Ortiz Ahlf, por su condición de mediadora, es consciente de que la convivencia pacífica, la concordia y la cultura de la paz son renglones de la vida nacional que merecen atención. 

Al vivir en una sociedad en la que los conflictos no son una excepción, sino que forman parte de la normalidad y de que -lamentablemente- se gestionan con mayor frecuencia de manera violenta, la presencia de una mediadora en la Suprema Corte de Justicia seguramente contribuirá a enriquecer criterios y a la expansión de la utilización de la justicia autocompositiva en nuestro país que podrá incluir la concreción de uno de los proyectos pendientes en la materia, que es la creación, organización y entrada en operación de un centro de mediación del Poder Judicial de la Federación. 

En la medida en que se amplía el acceso a los mecanismos pacíficos de gestión, prevención y resolución de controversias se contribuye a la consolidación de una convivencia pacífica y de la cultura de la paz.

En sus primeros tres años de gobierno, que hoy terminan, el Ejecutivo no ha dado oportunidad a una transformación cultural para que la solución de las controversias o conflictos se pueda encontrar, en muchos casos, con su participación institucional y de esa forma se contribuya a la construcción de un mejor futuro.

Utilicemos el diálogo para superar la polarización y los desencuentros, así como para restaurar el tejido social. 

Deseamos que la gestión de la Ministra Loretta Ortiz sea un éxito, felicidades. 

*El autor es abogado y mediador profesional.

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Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada

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