Demos una oportunidad a la paz

John Lennon

En esta columna hemos abordado, desde diversas perspectivas, lo relativo a la cultura de la paz con especial énfasis en la mediación en nuestro país.

La mediación es uno de los mecanismos pacíficos para la gestión, prevención y resolución de controversias, llamados también equivalentes jurisdiccionales o procedimientos de justicia alternativa que no sólo fomentan la participación de la sociedad civil, también representan ventajas sobre los procedimientos judiciales formales al ofrecer la posibilidad de solucionar extrajudicialmente conflictos de intereses. De esos mecanismos es la mediación el que rompe el síndrome del ganador perdedor presente en los juicios y en los arbitrajes. Ello debido a su flexibilidad que asegura agilidad, eficiencia y certeza jurídica a muy corto plazo que además permite el ahorro de dinero y de desgaste personal. 

Forma parte de la justicia autocompositiva o consensuada, no de la justicia heterocompositiva, e insistimos en la mediación bajo mejores y ampliadas perspectivas. 

Tiene sus antecedentes en la historia universal desde tiempos remotos, pero la consolidación del concepto moderno de mediación se inició en la segunda parte del siglo pasado.

La adopción de políticas públicas de mediación ha crecido en diversos países y México no es la excepción. Ello se debe a que es la mejor vía para la gestión, prevención y solución de controversias o conflictos, sobre todo si es confiable, eficaz, oportuna, expedita y transparente, pues ayuda a superar problemas que se podrían traducir en tensión social y en violencia.

En México su formal adopción ha sido el resultado del impulso de los poderes judiciales y legislativos locales para inaugurar una vía distinta a la judicial en la gestión y resolución de conflictos legales, principalmente en las materias familiar, civil, mercantil y penal. La primera ley de justicia alternativa surgió en Quintana Roo en 1997 y el primer Centro de Justicia Alternativa inició su operación en Querétaro ese mismo año. 

La creación de varios de los centros o institutos de justicia alternativa, dependientes de poderes judiciales de varios estados y la expedición de algunas de las leyes estatales en la materia, se consideraron inconstitucionales pues ocurrieron antes de la reforma al artículo 17 de la Carta Magna, de 2008. El texto del artículo modificado ordena que las leyes prevean mecanismos alternativos de solución de controversias. Desde entonces la creación de instituciones especializadas en la prestación de servicios para la gestión y resolución de controversias utilizando los mencionados mecanismos pacíficos, tiene su fundamento en la parte dogmática de la Constitución. Se trata ya de una garantía individual para que las personas participen directamente en la resolución de sus controversias o conflictos, sin la tutela de órganos del Estado.

La Constitución de la Ciudad de México y 26 de las 31 leyes locales en materia de justicia alternativa regulan expresamente la mediación, pues es este mecanismo el que representa mayores ventajas en la gestión y resolución de conflictos legales y más recientemente para la gestión, prevención y resolución de controversias sociales. Es preciso aclarar que no se trata de disposiciones redactadas a partir de un modelo surgido del gobierno federal ni de algún modelo predominante. De su estudio y análisis hemos encontrado más coincidencias que diferencias. 

Recordemos que la mediación es una negociación asistida por un tercero imparcial, un profesional en la materia o una persona debidamente capacitada, cuya labor es facilitar la comunicación entre las partes en la que las decisiones que se toman y los acuerdos que se aceptan son construidos por los involucrados. Ese tercero imparcial, que es el mediador, no es quien decide, son las partes involucradas.

En un enorme universo de asuntos se tiene la oportunidad de que las personas superen sus diferencias y gestionen exitosamente las soluciones a sus conflictos utilizando la mediación que implica un diálogo democrático. No debe dudarse que quienes mejor conocen el conflicto o controversia que le aqueja son los involucrados y la mayoría de las veces desean que sea resuelto y para ello sólo necesitan el apoyo de un mediador para arribar a la solución, a partir del diálogo honesto y constructivo.

Se trata de problemas antiguos con soluciones novedosas que reflejan a sociedades más participativas, en las que la tutela del Estado toma una nueva dirección.

Nuestro marco legal general en la materia continúa en proceso de construcción y expedición a pesar de que el Congreso de la Unión está expresamente facultado para ello desde febrero de 2017. 

Hoy contamos con un sistema mexicano de mediación cuya construcción ha requerido de casi veinticinco años y que la legislación general, de pendiente expedición, en vez de tirarlo por la borda, debe aprovechar.

Existen dos grandes campos para la gestión, prevención y resolución de conflictos, el de controversias legales y el de las controversias de carácter social. 

La mediación social se enfoca en el individuo teniendo en cuenta los diferentes ámbitos o escenarios en los que interactúa y que se interrelacionan, busca fomentar la cultura de la paz en la convivencia de las personas. Esos ámbitos de interacción social son la familia; la escuela y la comunidad, que pueden encontrarse en el barrio, el vecindario o la unidad habitacional; las comunidades indígenas; los establecimientos de servicios al público; los reclusorios; los estadios y el ámbito deportivo, por citar algunos. Para ser mediador social no se requiere contar con profesión alguna, tampoco una certificación, aunque sí es fundamental una capacitación. En los ámbitos de la mediación social se privilegia la mediación entre pares.

En la medida en que se amplía el acceso a los mecanismos pacíficos de gestión, prevención y resolución de controversias se contribuye a la consolidación de una convivencia pacífica y de la cultura de la paz.

Para abundar sobre el tema que hoy se expone, les invitamos a la presentación del libro “Mediación en México” que organiza la Universidad del Claustro de Sor Juana, con la participación de expertos y que se realizará el día de mañana -miércoles 13 de octubre-, a partir de las 13 horas. 

Podrá seguirse a través de los enlaces siguientes: Presentación Mediación en México o a través del canal de Facebook.

*El autor es abogado y mediador profesional.

#MediaciónEnMéxico

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada

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