El mundo se está transformando rápidamente. El creciente desarrollo y la adopción de nuevas tecnologías están afectando los sistemas existentes y allanando el camino a sistemas globales y a futuros inimaginables previamente.

Los servicios de justicia heterocompositiva o adversarial ni los de mediación, que forman parte de la justicia autocompositiva o consensuada, son ajenos a esa transformación.

En México, el creciente interés de mediadores e instituciones mediadoras por la gestión, resolución y prevención de conflictos o controversias a distancia ya reporta esfuerzos, casi todos aislados, y varios todavía a nivel experimental.

En efecto, centros o institutos de justicia alternativa o de mediación, así como mediadores privados, exploran la utilización de sistemas automatizados para la prestación del servicio de mediación, utilizando diversas plataformas gratuitas que no son del todo eficientes ni confiables.

Para la adopción de tecnologías de la información en la realización de mediaciones, se requiere de la existencia de plataformas seguras y confiables.

Se tiene noticia de que profesionales en el diseño de soluciones de tecnología, en conjunto con abogados y mediadores certificados, han construido plataformas de mediación digital que cumplen con los requisitos de gestión documental, almacenamiento, transmisión y confirmación de datos, como los establecidos en la norma oficial mexicana aplicable, para llevar a cabo la gestión para la resolución de conflictos en línea, de tal forma que se puedan realizar procesos de mediación civil, mercantil y familiar, entre otros, para personas físicas y morales, de manera segura y confiable.

Una plataforma para que sea confiable, ha de contar con todas las reglas de seguridad y confidencialidad necesarias para darle a los usuarios la certeza en el servicio de mediación, entre otras características, además de permitir al mediador y al centro o instituto de mediación correspondiente, contar con el expediente digitalizado.

Los estándares y las normas éticas recomendadas por el Consejo Internacional de Resolución de Disputas en Línea, ICODR (por sus siglas en inglés), ilustran de forma completa los principios que deben atenderse en las plataformas que se diseñen y en las reglas que deben aplicarse en su utilización:

  • Accesibilidad: Debe ser fácil para las partes encontrar y participar en los servicios de mediación a distancia, sin limitar su derecho de representación. La mediación a distancia debe estar disponible a través de canales móviles y de escritorio, los costos para los participantes deben ser mínimos y ser de fácil acceso para personas con capacidades diferentes.
  • Responsabilidad: Los operadores de los sistemas de mediación a distancia deben ser responsables ante las instituciones, los marcos legales y las comunidades a las que sirvan.
  • Competente: Los proveedores de mediación a distancia deben tener la capacitación y experiencia comprobadas en resolución de disputas, ejecución legal, técnica, lenguaje y cultura requeridos para brindar sus servicios con calidad y eficiencia en los ámbitos de su atención. Los servicios de mediación a distancia deben ser oportunos y el tiempo de los mediados debe utilizarse de manera eficiente.
  • Confidencialidad: La mediación a distancia debe sujetarse al principio de confidencialidad de las comunicaciones de las partes en línea y a las políticas que deben hacerse públicas en torno a quién tendrá acceso a determinada información y datos, así como del uso de esa información y de esos datos.
  • Equidad: En la mediación a distancia se debe tratar a todos los participantes con respeto y dignidad. Debe permitir que se escuchen voces a menudo silenciadas o marginadas, y garantizar que los privilegios y desventajas fuera del procedimiento no se reproduzcan en el proceso de mediación a distancia.
  • Justicia, imparcialidad, neutralidad: La mediación a distancia debe tratar a todas las partes por igual y en apego con el debido proceso, sin prejuicios ni beneficios a favor o en contra de individuos, grupos o entidades. Los conflictos de intereses de mediadores, participantes y administradores de sistemas deben divulgarse antes de comenzar los servicios de mediación a distancia.
  • Legalidad: La mediación a distancia debe cumplir y respetar las leyes en todas las jurisdicciones que correspondan a los mediados.
  • Seguridad: Los proveedores de mediación a distancia deben asegurarse de que los datos recopilados y las comunicaciones entre las personas involucradas no se compartan con terceros no autorizados. Los usuarios deben ser informados de cualquier incumplimiento de manera oportuna.
  • Transparencia: Los proveedores de mediación a distancia deben revelar explícitamente por adelantado la forma y la aplicabilidad de los procesos y resultados en la gestión y resolución de disputas, así como los riesgos y beneficios de la participación. Los datos en la mediación a distancia deben recopilarse, gestionarse y presentarse de manera que se garantice que no se tergiversen o estén fuera de contexto.

Como puede observarse, los principios recién descritos coinciden con los que rigen a la mediación y que están plasmados en prácticamente todas las disposiciones legales en la materia, mismos que expusimos en entregas anteriores.

Nuestra pretensión, insistimos, es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo. Debemos apostar por generar una verdadera cultura de avenencia en la sociedad e involucrarla en la Cultura de la Paz y con ello generar un crecimiento exponencial de los servicios de mediación en beneficio de las personas.

Pascual Hernández Mergoldd es Abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada