La mediación escolar, como lo adelantamos en nuestra anterior entrega, forma parte de la mediación social, junto con la mediación comunitaria. Los ámbitos escolar y comunitario se encuentran íntimamente ligados, ya que lo que sucede en uno afecta al otro, y viceversa.

Decíamos que el hecho de que en las escuelas haya niños o jóvenes que se comportan agresivamente con sus compañeros y maestros, que llevan armas escondidas, que venden y consumen drogas, o que roban a otros estudiantes, ha dejado de ser noticia. La violencia existente en los demás entornos se replica al interior de las escuelas.

La violencia escolar es un problema que ha venido creciendo, ha cobrado más deserciones y muertes en alumnos de diferentes escuelas, mismas que han puesto en la mira el desempeño de todas las autoridades de una institución.

La ampliación en el uso de la mediación para la solución de conflictos en el ámbito escolar, más allá de las controversias de carácter legal, sólo es posible con la participación de integrantes de la comunidad escolar de que se trate, participación que ha de fomentarse con la formación de cuadros que permitan la expansión de esos servicios. La escuela es la institución socializadora idónea para fungir como eje articulador con la familia y la colonia, la unidad habitacional o el barrio para desarrollar programas que incidan en la pacificación de sus ámbitos de influencia.

En el Congreso Mundial de Mediación de 2013, se concluyó que es necesario que ante situaciones ordinarias que se presentan en la vida escolar, niñas, niños y adolescentes dispongan de habilidades comunicacionales que inhiban el surgimiento de conflictos o faciliten su gestión cuando aparezcan; que si todos los actores en la vida escolar aprenden a dialogar se propicia el surgimiento de escuelas pacíficas en las que la mediación emerge sólo cuando los dialogantes no logran superar por ellos mismos sus diferencias, y que los sistemas educativos deben impulsar la creación de redes asociativas de facilitadores del diálogo y mediadores escolares para el intercambio de experiencias, diseño de programas de formación, fortalecimiento de la práctica y elaboración y difusión de materiales.

El Poder Judicial de la capital del país, a partir de 2010 puso al servicio de la Ciudad su experiencia en materia de mediación para la atención ya no sólo de conflictos legales, sino de otros ámbitos de interacción social. Para ello diseñó modelos específicos de mediación comunitaria y escolar que incluyó la formación de mediadores. Se diseñó e impartió un diplomado en mediación escolar, cuyos egresados participaron en el ambicioso Programa de Mediación Escolar para Secundarias Técnicas de la Ciudad de México, desarrollado en 2013 y 2014, capacitando a los responsables de servicios educativos de 120 secundarias técnicas en beneficio de 135 mil estudiantes, también se capacitaron a padres de familia como promotores de la paz.

Asimismo se impulsaron proyectos de sinergia en instituciones de educación superior para el establecimiento de módulos de mediación.

Los programas de mediación escolar descansan en la capacitación de estudiantes para dotarlos de las habilidades para fungir como mediadores, de tal forma que puedan ayudar a sus compañeros a gestionar y solucionar el conflicto que afecte a dos o más estudiantes.

La mediación escolar, además de resolver conflictos entre estudiantes sin castigos, presenta diversas ventajas: los estudiantes aprenden a identificar la controversia para poderla resolver; aprenden a encontrar las diversas alternativas para solucionar un conflicto a partir de una negociación asistida por el mediador escolar, quien propicia lluvias de ideas de los involucrados, y también encuentran que cada persona tiene diferentes sentimientos ante un conflicto determinado y, por tanto, que los sentimientos y las emociones han de considerarse para gestionarlo.

En conclusión, se puede afirmar que la construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es posible si se generaliza la práctica de diálogos democráticos en la escuela, ya que es en ese espacio donde se aprende a vivir en democracia como modo de vida y se producen las condiciones para el acceso a la concepción política de democracias reales.

Es indispensable que los proyectos de mediación escolar, aún incipientes, se amplíen y consoliden en todas las comunidades escolares y en todos los niveles.

*Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional

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Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada