La violencia es un fenómeno creciente en México. Cada una de sus entidades federativas, ciudades, poblaciones, comunidades, barrios y planteles educativos reflejan esta realidad. Las personas se enfrentan cotidianamente a conflictos dentro de su comunidad, ya que el conflicto es algo inherente a la interacción humana. 

La forma de dirimir esos conflictos hace la diferencia, la mediación -insistimos-elimina toda forma de violencia. 

La mediación social se enfoca en el individuo teniendo en cuenta los diferentes ámbitos en los que interactúa y que se interrelacionan y busca fomentar la cultura de la paz en la convivencia de las personas y, de esta forma, incidir en todos los sistemas en los que participa, disminuyendo así la violencia.  

La mediación social se integra principalmente por dos ámbitos, el escolar y el comunitario. 

Ha dejado de ser noticia que en las escuelas haya niños o jóvenes que se comportan agresivamente con sus compañeros y maestros, que llevan armas escondidas, que venden y consumen drogas, o que roban a otros estudiantes. De igual forma, en el ámbito comunitario, que las personas intentan resolver sus diferencias a través de la violencia. 

En esta entrega me centraré en lo que se conoce como mediación comunitaria.Se trata de un método no judicial de resolver conflictos entre ciudadanos y vecinos de una comunidad, en el que un tercero imparcial que les genera confianza, el mediador, los asiste en el proceso de encontrar soluciones aceptables para todos, incluyendo a la comunidad.

Cuando existe un conflicto social es toda la comunidad quien tiene y sufre esa situación, y la intervención debe ser integral, es decir, sobre todas las personas que conviven en ese microcosmos en el que se produce el desencuentro.

La mediación comunitaria no sólo ha de abordar la conflictividad social en el momento y en el lugar en que se produce, sino que debe trabajarconjuntamente con todos los colectivos y todas las personas afectadas. 

Los programas de mediación comunitaria contribuyen a crear ciudadanía y a fomentar la participación, porque parten de la base de considerar ciudadanos y ciudadanas a todas las personas implicadas o afectadas por un conflicto social, y a que sean ellas mismas las que encuentren la solución pactada y consensuada al desencuentro.

Una política pública de mediación comunitaria ha de tener como propósito que los conflictos o controversias entre personas, que surgen o pueden suscitarse en una comunidad que comparte valores, intereses o espacios que crean pertenencia, tales como poblados, colonias, barrios, unidades habitacionales, unidades o instalaciones deportivas, parques, jardines, mercados públicos y en general el espacio públicodel que se trate, tengan oportunidad de dialogar democráticamente, para que las diferencias se gestionen exitosamente aun antes de que surjan los conflictos, de tal suerte que el tejido social se vea fortalecido o restaurado, según corresponda. Es decir, se trata de transformar la tensión que generan las controversias y conflictos de carácter comunitario, en la gestión y resolución de los mismos en el marco de la cultura de la paz.

La mediación comunitaria abre el camino para arribar a fórmulas de convivencia incluyentes que en todo momento respeten la dignidad de los ciudadanos y hagan efectivos los derechos sociales de última generación, convivencia que ha de contemplar el respeto al derecho de terceros.

La mediación comunitaria propicia la desaparición de la idea de “nosotros” y “los otros”, constituye una acción dirigida a producir un nuevo contexto en el que los acuerdos y los procesos para lograrlos, se orientan al fortalecimiento o restauración del tejido social.

La capital del país cuenta con la Ley de Cultura Cívica de la Ciudad de México, recién reformada integralmente en este mes, cuya versión de marzo de 2017 ya institucionalizó la mediación comunitariaa impulso del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, que diseñó y ejecutó una trascendente política pública de mediación comunitaria. 

Conforme a la referida Ley, la mediación comunitaria será aplicable en la gestión y prevención de las controversias que surjan o puedan surgir, en los siguientes supuestos:

  1. Cuando se ocupen los accesos de oficinas públicas o sus inmediaciones ofreciendo la realización de trámites que en la misma se proporcionen, sin tener autorización para ello.
  2. Para prevenir conflictos que puedan surgir en una comunidad por la definición de obras.
  3. En apoyo a las instituciones escolares y para combatir el acoso escolar.
  4. En apoyo a personas en situación de descuido.
  5. Entre las personas en situación de calle.
  6. Causar daño a un bien mueble o inmueble ajeno, en forma culposa y con motivo del tránsito de vehículos.

Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional

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Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada