A partir de la familia se derivan organizaciones más complejas como las empresas. En efecto, las primeras formas de organización de los factores de la producción para producir y distribuir bienes y servicios constituyeron una extensión del sistema familiar.

De la confluencia de ambas, familia y empresa, surge un sistema conocido como Empresa Familiar. 

En las economías industrializadas como en las que se encuentran en vías de desarrollo es la Empresa Familiar una pieza en clave en la producción y distribución de bienes y servicios. Participa de manera relevante en la generación de la riqueza y del empleo.

En esta entrega nos referiremos a la familia como parte del engranaje económico, y de la mediación como vía para la gestión de los conflictos o controversias que pueden surgir en ese terreno.

Dentro de la familia y de la empresa, como en toda organización, pueden generarse conflictos de diversos tipos, varios de ellos de carácter legal. Para su resolución es conveniente y aún necesaria la intervención de un tercero imparcial capacitado y certificado, quien se convierte en el conducto para que las partes involucradas se comuniquen de forma adecuada y puedan llegar a acuerdos respecto de sus diferencias. Ese tercero que asiste a las partes en conflicto en su negociación debe ser un mediador profesional.

Como hemos afirmado en anteriores colaboraciones, es de tenerse en cuenta que un número importante de las controversias que surgen en el ámbito familiar frecuentemente trascienden a otros ámbitos, y en el caso que analizamos podrán trascender a la empresa y viceversa, en la medida en que el individuo interactúe en ambos ámbitos, puesto que éstos se interrelacionan irremediablemente.

Los conflictos o controversias reducen la productividad de cualquier organización, entre otros inconvenientes, y la Empresa Familiar no es la excepción, por ello deben gestionarse para intentar su resolución y de esa forma, de manera indirecta, contribuir a la constante o creciente generación de riqueza.

Los conflictos que se presentan en Empresas Familiares, tratándose de conflictos legales, pueden corresponder a la mediación familiar, ya abordada en anterior entrega, mediación civil, mediación mercantil e incluso al ámbito penal.

En Estados Unidos, donde la mediación lleva más de treinta años instaurada, la experiencia de los mediadores que trabajan con Empresas Familiares es que del 75% al 85% de las personas que acuden a mediación consiguen solucionar las controversias o conflictos que les aquejan.

La Mediación es de utilidad a la hora de gestionar constructivamente cualquier tipo de conflicto que afecte a la Empresa Familiar. Dentro de los diversos temas que suelen propiciar controversias figuran: la sucesión, la dirección, luchas de poder, decisiones de pago de dividendos o reinversión, problemas causados por el divorcio de uno de los familiares o decisiones estratégicas de la compañía.

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada