Una de las funciones esenciales del Estado de Derecho es la garantía a la tutela judicial de los derechos de los ciudadanos, función que implica la adopción de una justicia capaz de resolver los diversos conflictos que surgen en la vida cotidiana. En ese contexto, en prácticamente todas las entidades federativas, se ha venido adoptando la mediación como vía complementaria de la administración de justicia.

La mediación, en general, representa diversas ventajas sobre el litigio, tales como la adopción de soluciones prácticas, efectivas y rentables para las partes conflictuadas, por ello es una alternativa al proceso judicial o al arbitral. Otra ventaja es que los convenios de mediación traen aparejada ejecución para su exigibilidad en vía de apremio ante los juzgados, y dicho pacto tendrá fuerza de cosa juzgada de tal suerte que no queda duda de que el convenio es incontrovertible.

En materia civil, procede la mediación para gestionar o prevenir las controversias que deriven de relaciones entre particulares, sean personas físicas o morales, en tanto no involucren cuestiones de derecho familiar.

Procede de la voluntad mutua de los particulares para resolver o prever una controversia común, los asuntos que se atienden en ese ámbito, son los siguientes:

  • Mutuo, simple y con interés. Por ejemplo, los préstamos entre conocidos y sin algún documento firmado, son frecuentes. Los mediados pactan los plazos y el monto para liquidar el adeudo o en su caso una dación en pago.
  • Arrendamiento. En el caso de que se presente una falta de pago por parte del arrendatario, derivado de una relación contractual, ya sea verbal o por escrito, los usuarios pactan la desocupación del inmueble y el pago de los servicios; en ocasiones, acuerdan la condonación del pago de las rentas.
  • Compra-venta entre personas físicas. En ocasiones, por la confianza entre las personas, no se formaliza por escrito la operación y los mediados pactan el cumplimiento o rescisión del mismo. Es intrascendente la cuantía del asunto para la atención en mediación y el convenio de mediación puede subsanar la falta de formalidad en la compra-venta de un inmueble que haya sido pactado de manera verbal.
  • Prestación de servicios profesionales. Las personas al recibir o brindar un servicio suelen enfrentar diversas situaciones inconvenientes que propician que surja un conflicto, para concluir su relación de manera aceptable, regularmente pactan el cumplimiento satisfactorio para ambos, en los términos y condiciones de su voluntad.
  • Comodato. Es frecuente que, en razón de la confianza, las personas permitan el uso de un inmueble de su propiedad y por lo general, ello se pacta verbalmente; en algunas ocasiones los mediados no tienen parentesco alguno y en otras son familiares que, ante la falta de una sana convivencia, solicitan el servicio de mediación para pedirle al otro, la desocupación del inmueble que les pertenece y si es el caso, junto con sus familias.
  • Copropiedad. La existencia de dos o más copropietarios respecto de un inmueble, derivado de una herencia o una compra-venta en conjunto, puede derivar en diversos problemas entre los copropietarios, en relación a los pagos de los servicios, el uso del bien, la utilización de las áreas comunes o a las relaciones de convivencia. Se pactan los términos y condiciones para disfrutar el inmueble y en su caso, la cómoda división.

En la mediación civil, para que proceda la gestión o prevención del conflicto o controversia, es intrascendente la cuantía del asunto, como ya comentamos, no existen límites de montos mínimos ni máximos.

Ilustran sobre el particular las mediaciones en torno a operaciones por varios millones de dólares que tuvieron lugar cuando la otrora Compañía Mexicana de Aviación inició el incumplimiento de sus obligaciones con las arrendadoras de aviones lo cual generó conflictos entre las partes. Para gestionar su solución las partes acudieron a la mediación, arribaron a diversos acuerdos, mismos que quedaron debidamente plasmados y suscritos en sendos convenios, que incluyeron quitas en favor de la compañía de aviación. Su eventual incumplimiento implicaba, entre otras cosas, que las arrendadoras podrían recoger sus aviones a la línea aérea. Lamentablemente Mexicana de Aviación no cumplió con los convenios suscritos, razón por la cual las arrendadoras acudieron a los juzgados competentes para ejecutar lo previsto en los convenios firmados por las partes y se llevaron sus aviones. De otra forma, probablemente dichos aparatos se estarían oxidando en los aeropuertos en los que se estacionaron al suspender los vuelos.

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada