Toda palabra dice algo más de lo que debiera y también menos de lo que debiera expresar.

José Ortega y Gasset  

 

La visita de trabajo del Presidente López Obrador al Presidente Trump fue afortunada para ambos mandatarios. Lograron comunicarse de manera eficiente para celebrar la reciente entrada en vigor del T-MEC, sin abordar los temas de conflicto entre ambos países. Fue un exitoso encuentro con temas quirúrgicamente precisos. Sin duda la eficaz labor de nuestro Canciller Ebrard hizo posible que se diera la reunión y que transcurriera en términos cordiales, su trabajo tiene mucho de mediación.

Los jefes de Estado realizaron un ejercicio de escucha activa pues se demostraron mutuamente interés, atención y entendimiento en sus discursos.

En la mediación, que es una negociación asistida, el mediador facilita la comunicación entre las partes y es la palabra un supremo recurso para ello, es el nexo entre la idea y la acción. La escucha activa, que consiste en una forma de comunicación que demuestra al hablante que el oyente le ha entendido, es un elemento que el mediador ha de propiciar.

En la mediación no se trata de juzgar lo ocurrido, sino de adoptar una visión hacia el futuro. En ese sentido los discursos de los mandatarios fueron promisorios en el importante tema del T-MEC y aún sin mencionar temas sensibles, sobre todo para los mexicanos, se quedó en el ambiente la etérea sensación de que los delicados asuntos relacionados con el muro, los inmigrantes latinoamericanos y los Dreamers, serían atendidos de manera amistosa y humanitaria por el gobierno de nuestros vecinos del norte.

Por lo que hace a México el Presidente López Obrador dejó sembrada la esperanza de que su gobierno actuará para recuperar la confianza que propicie nuevamente la inversión en nuestro país, que se disipará el escepticismo provocado por las medidas que en materia de inversión se han tomado, tales como cambios de reglas y cancelación de grandes proyectos. Revertir esa percepción es un enorme reto gubernamental, pues es indispensable recuperar o generar las condiciones de confianza, de empatía y de certeza que permitan aprovechar la oportunidad que implica el T-MEC.

Con una comunicación eficiente a través del diálogo, el consenso, la tolerancia así como con la firmeza, el apego al derecho, la indeclinable voluntad de cumplir los compromisos asumidos y transformarlos en hechos, se podrá llegar a entendimientos para favorecer el ambiente a la inversión, para recuperar la confianza. 

La certeza jurídica en la inversión podrá traducirse en la generación de fuentes de empleo y de riqueza; la conservación, protección y mejora de nuestro medio ambiente, el control de contaminantes, así como para que puedan retomarse los proyectos de generación de energías limpias.

No podemos soslayar que en estos momentos existe un ambiente de controversia entre gobierno e inversionistas, así como con los empresarios organizados, no así con quienes actualmente son sus contratistas o proveedores. Una opción real para superar ese ambiente de conflicto es la mediación, para ello habrá de tenerse confianza en los mecanismos pacíficos de solución de controversias, el apego a los rituales apropiados y en el mediador. Todo ello en el marco de la cultura de la paz, que genere confianza y se caracterice por ser empática e incluyente.

Como hemos sostenido, la cultura de la paz requiere de un mayor y duradero contagio positivo en todos los ámbitos de la vida nacional. 

A lo largo de nuestras entregas hemos desarrollado temas sobre diversos aspectos de la mediación que, como se sabe, es una oportunidad que antes no existía de acceso a la justicia que a veces se percibe como algo lejano, difícil, costoso y distante para la gran mayoría de los ciudadanos y ahora más, en estos tiempos del Covid 19, pues juzgados y tribunales han debido cerrar, aunque se inician esfuerzos para aprovechar la tecnología de la información.

La utilización de la mediación es posible en todos los ámbitos de interacción social y en esta etapa de la vida nacional, sería una herramienta para la construcción de puentes entre los inversionistas y las autoridades que contribuyan a la recuperación de la confianza para poner manos a la obra en el rescate de la economía y la recuperación de fuentes de trabajo.

La construcción de una cultura de la paz y de la concordia sólo es viable con un contagio positivo que generalice la práctica del diálogo en todos los ámbitos de interacción social. Ello coadyuvará en que el deseo generalizado de que el T-MEC se traduzca en beneficios en favor de todos, particularmente de la clase trabajadora y de sus familias, así como de los demás factores de la producción, nacionales y extranjeros, sea posible.

Pascual Hernández Mergoldd es Abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada