No hay camino para la paz, la paz es el camino.

Mahatma Gandhi  

Hoy empieza el Otoño, temporada de oro y de lluvia. Que todos tengamos oportunidad de disfrutarlo.

El 21 de septiembre se conmemora el Día Mundial de la Paz, en el que las Naciones Unidas invitaron a todos los pueblos a conmemorarlo mediante iniciativas de sensibilización pública sobre cuestiones relacionadas con la paz.

El lema para este año es: Forjando la Paz Juntos. No puede existir duda al respecto, sólo podrá haber paz con la participación de todos.

Desde hace más de medio año nos encontramos en una tensión creciente derivada de la pandemia del Covid 19, que ha afectado nuestras ideas sobre normalidad, vida pública e interacción social. También representa la oportunidad de recordar que no somos enemigos el uno del otro y que hoy nuestro enemigo común es un virus que afecta la salud de miles de personas, la vida cotidiana y a la economía.

Uno de los efectos de la pandemia, como se indica en la exposición de motivos de la Iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias presentada por Senadores en julio de este año, fue que sorprendió a juzgados, tribunales, así como a centros de justicia alternativa y mediadores, instituciones que debieron cerrar y que poco a poco retoman sus actividades adoptando el uso de medios electrónicos.

Esa situación propiciada por el Covid 19, parece haber sido el motor para que, finalmente, se retomara la idea de legislar en materia de mecanismos alternativos de solución de controversias, que debió haber ocurrido desde 2017, en cumplimiento al decreto que adicionó al artículo 73 Constitucional para facultar al Congreso de la Unión a legislar en la materia.

Esta semana, como ofreció el Senador Julio Menchaca, quien preside la Comisión de Justicia de la Cámara Alta, se inician los trabajos del Parlamento Abierto para analizar la Iniciativa que se comenta.

La Ley debe ser el reflejo de sus sociedades y en la Iniciativa que se comenta, presentada por los Senadores, mediadores públicos y privados, no nos vernos reflejados. 

Los procesos de conciliación y mediación son instrumentos válidos, ágiles y productivos para la solución extrajudicial de conflictos de intereses, así como de conflictos de carácter social. Sobre todo, la mediación.

Es importante que se aproveche lo construido a nivel nacional y se evite tirar por la borda lo avanzado. Por ejemplo, en el dictamen de Iniciativa de Ley General de Mecanismos Alternativos de Solución de Controversias, aprobada por los Diputados en 2018, existen algunos elementos de utilidad, también es recomendable que el modelo de mediación privada y la norma técnica de competencias laborales del mediador construidos en el Poder Judicial de la Ciudad de México sean el punto de partida para redactar la Ley que necesitamos.  

Del mismo modo es oportuno que se separen puntualmente la mediación y conciliación para la gestión de conflictos de carácter legal, de los mecanismos alternativos para gestionar conflictos en otros ámbitos de interacción social. Son campos distintos.

Para el ámbito de controversias de carácter legal, la autoridad sobre mediadores y conciliadores corresponde a los poderes judiciales, tanto locales como el federal, en su caso. No a autoridad alguna del Poder Ejecutivo. Los mediadores y conciliadores, públicos y privados, en su condición de auxiliares de la administración de justicia han de ser formados, seleccionados, certificados, registrados, supervisados y controlados por los poderes judiciales, a través de sus respectivos centros o institutos de justicia alternativa, con la participación que corresponda a sus escuelas judiciales.  

La mediación y conciliación social se enfoca en el individuo, teniendo en cuenta los diferentes ámbitos en los que interactúa y que se interrelacionan y busca fomentar la cultura de la paz en la convivencia de las personas y, de esta forma, incidir en todos los sistemas en los que participa disminuyendo así la violencia. Algunos ámbitos de interacción social son la familia; la escuela; el barrio, el vecindario o la unidad habitacional; las comunidades indígenas; los centros de trabajo; los establecimientos de servicios al público, y los reclusorios o centros de readaptación social, entre otros. Esos son los ámbitos en los que los mediadores y conciliadores en materia social han de actuar.

En la mediación y en la conciliación de carácter social se privilegia la mediación entre pares, por ello no se requiere una formación profesional, aunque sí una capacitación. En este importante campo, la participación de la Secretaría de Gobernación sería de utilidad para propiciar una atención de cobertura nacional en la gestión de conflictos de carácter social, con la participación que corresponda a los gobiernos de las entidades federativas, ayuntamientos y alcaldías, así como a autoridades educativas, principalmente, sin invadir competencias en el ámbito de la justicia cívica. De esa forma podría aprovecharse la propuesta incluida en la Iniciativa de julio, por lo que hace a que la autoridad, respecto de los mediadores y conciliadores sociales, para definir la capacitación, la expedición de constancias y el registro de esos facilitadores sea la Secretaría de Gobernación.

¡En esta hora obscura de México y del mundo urge actuar para disminuir la violencia y propiciar la armonía!

Es tiempo de estar unidos, ya que sólo podremos salir juntos de las crisis. Practiquemos la cultura de la paz por el bien de todos.

*El autor es abogado y mediador profesional.

phmergoldd@anmediacion.com.mx

Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada