En esta tercera entrega sobre Capacitación en Mediación nos centraremos en la vertiente de la difusión y sensibilización para que se conozca y aproveche la mediación.

La difusión y la sensibilización han de dirigirse al público en general, así como al personal de diversas organizaciones públicas y privadas para dar a conocer qué es y para qué sirve la mediación y, de esa forma, contribuir a su mayor aprovechamiento que, como hemos sostenido, propicia una disminución del nivel de conflicto y aumenta la convivencia armónica de la ciudadanía, contribuye a la eliminación de la violencia y a restaurar el tejido social.

Debemos reconocer que los servicios de mediación que ofrecen los centros o institutos de justicia alternativa, dependientes de los tribunales locales, de manera directa o a través de mediadores privados, y aún su existencia entre la población, son todavía poco conocidos y por tanto, poco aprovechados.

La difusión y la sensibilización para que se conozca y aproveche la mediación es una acción formativa específica y de corta duración, que también ha de permitir una acertada evaluación y derivación de conflictos a los centros o institutos de justicia alternativa y a los mediadores privados.

La ausencia de actores que coadyuven en la difusión, la sensibilización, la evaluación y la remisión en cualquier proyecto de mediación, pone en riesgo su éxito pues su colaboración es indispensable para el normal funcionamiento de los servicios de mediación y para garantizar el trato digno a los ciudadanos.

La participación de instituciones públicas y privadas en la difusión, la sensibilización y la remisión en torno a la mediación, significa una inmejorable forma de combinar esfuerzos y conjuntar experiencias y resultados para difundir, orientar y canalizar a quienes requieren que sus controversias o conflictos sean gestionados con el aprovechamiento del mecanismo pacífico de controversias que es la mediación.

Para atender ese reto es muy recomendable el diseño y ejecución de proyectos de sinergia. Sinergia significa literalmente trabajar en conjunto, lo que propicia resultados mayores y mejores de los que se habrían alcanzado de haber trabajado por separado. Es decir, organizar los esfuerzos de difusión y de concientización de los centros e institutos de justicia alternativa en conjunto con otras instituciones, tales como las oficinas de defensoría pública o de oficio, de los sistemas DIF, de los medios de comunicación y comisiones de derechos humanos locales, por citar algunas.

Esa fórmula ha sido probada con éxito. Hace poco más de diez años se diseñaron y ejecutaron proyectos de sinergia por el Poder Judicial del Distrito Federal, ahora Ciudad de México, que contribuyeron a su difusión para ampliar su cobertura, en beneficio de la población. Esos proyectos se construyeron con diversas instituciones.  

Uno de esos proyectos fue con Locatel, prestigiada y noble institución cuyo modelo se ha replicado en varios estados y países. De esa forma, los usuarios de sus servicios que solicitaran orientación, información o apoyo para solucionar algún conflicto legal, podrían recibir telefónicamente la orientación jurídica, así como la información relativa a la mediación y, de ser mediable el conflicto, remitirlos para su atención al Centro de Justicia Alternativa del Poder Judicial de la capital.

Para ello se sensibilizó, a través de cursos especialmente diseñados para los orientadores jurídicos de LOCATEL, en el tema de la mediación, de tal suerte que pudieran evaluar y, en su caso, remitir a quienes llamaran, para la gestión de sus conflictos.

Este tipo de alianzas estratégicas son una muestra de que no basta con solicitar y aplicar debidamente recursos públicos para mejor servir. Se trata de adoptar estrategias de orquestación que propicien la suma de esfuerzos y de recursos para alcanzar mucho mejores resultados sociales.

El éxito de los programas de mediación social para la gestión, prevención y resolución de los conflictos o las controversias que se suscitan en la convivencia cotidiana en los ámbitos de un barrio, una vecindad, una unidad habitacional, una escuela, una universidad, un centro de trabajo y cualquier otro, depende en mucho de las acciones de sensibilización y concientización.

El Economista contribuye, a través de esta serie de artículos, al cambio cultural que significa la mediación, pues reconoce que su difusión es indispensable.

Si nuestra pretensión es la consolidación y expansión de la mediación, que es justicia consensuada, es democracia y es diálogo, debemos apostarle a generar una verdadera cultura de avenencia en la sociedad e involucrarla en la Cultura de la Paz y con ello generar un crecimiento exponencial de los servicios de mediación en beneficio de las personas.

Pascual Hernandez Mergoldd es abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada