Vivimos en una sociedad en la que los conflictos sociales no son una excepción, sino que forman parte de la normalidad. Las tensiones sociales se reflejan de muchas maneras y sus manifestaciones, ahora mismo, las tenemos a la vista: espirales de violencia que parecen no tener fin.

México se encuentra inmerso en una dinámica incesante de cambios estructurales en el terreno político, ciudadano, legislativo e institucional.

El presidente Andrés Manuel López Obrador, en su primer discurso como candidato ganador, señaló que la solución pacífica de los conflictos sería una de sus políticas. Política que fortalecerá la cultura de la paz.

La mayoría de las democracias consolidadas del mundo contemplan la justicia alternativa —particularmente la mediación— como parte integral de sus políticas públicas ya que, independientemente de su regulación normativa, están reeducando a sus ciudadanos en una cultura de la paz, en la que los gobernados resuelven por sí mismos sus desavenencias de manera civilizada, participativa, democrática y responsable, acotando la intervención del Estado.

Un creciente cúmulo de conflictos o controversias precisan de un tratamiento distinto al del proceso judicial, los denominados mecanismos alternativos de solución de controversias, particularmente la mediación, ofrecen esa opción.

Por eso es esencial continuar impulsando esa transformación cultural para que la judicialización no sea el destino normal de los conflictos, cuando la solución pueden encontrarla, con su participación personal, quienes están involucrados directamente en una controversia.

Desde hace tiempo conocemos de los procesos de conciliación, arbitraje y mediación como instrumentos válidos, ágiles y productivos para la solución extrajudicial de conflictos de intereses. No solamente los de carácter legal, también los de carácter social. En ellos, pero sobre todo en la mediación, insistimos bajo mejores y ampliadas perspectivas.

Para contribuir al impulso del cambio cultural que requiere la ampliación y consolidación de la cultura de la paz, resulta fundamental difundirla por todos los medios a nuestro alcance. En esta oportunidad, ponemos en manos del lector de El Economista, en una serie de artículos, diversa información sobre el tema, particularmente en torno a la mediación, así como los temas directamente relacionados con ese mecanismo y su adopción en México.

En un minucioso estudio realizado por el neozelandés David Bogan, se encontró que entre las 400 palabras que más usamos en el mundo, sin importar el idioma, la palabra problema ocupa el sitio número 24. La palabra solución no aparece en esa lista.

Un problema implica un conflicto y muchos nos hemos acostumbrado a vivir con nuestros problemas y conflictos sin intentar resolverlos, muchas veces porque no conocemos las vías que existen para ello. La solución pacífica de conflictos y el orden y armonía sociales descansan, aunque todavía de manera incipiente, en mecanismos alternativos de solución de controversias como lo es la mediación.

México ha venido adoptando fórmulas para mejorar el acceso a la justicia, así como para democratizar la participación de los ciudadanos en la gestión, resolución y aun para prevenir los conflictos que les aquejan o se les pueden presentar. La mediación no debe ser considerada como una medida alternativa a la justicia, sino que es un recurso de la justicia misma. Es una expresión democrática de la justicia, pues en ella las personas participan directamente en la construcción de soluciones a sus conflictos.

Existen varias definiciones de mediación, que en resumen nos revelan que se trata de una negociación entre varias partes que comparten una controversia, asistidas por un mediador. Un mediador es un facilitador que no surge de manera espontánea, ni por virtud de un nombramiento, sino como resultado de una capacitación especializada de alto rigor académico. Se trata de un tercero imparcial y neutral en la mediación.

Es la mediación un movimiento humanizador y democratizante que impulsa la cultura de la paz que propicia, de manera creciente, la solución sana de conflictos.

Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional, [email protected]ón.com.mx

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada