El Día de las Madres en México es una de las fechas más importantes del año. Usualmente las calles y avenidas de todas las ciudades colapsan pues todo mundo quiere comprar algún regalo además de visitar a las mamás: la propia, la suegra, las abuelas, las tías, las madrinas y las cuñadas, por citar algunas. Los restaurantes se llenan de familias para festejar a las mamás lo mismo que los sitios que venden comida para llevar.

Este año fue distinto, ante la recomendación de quedarse en casa, no salir a visitar ni a festejar, se ha puesto otra vez a prueba nuestra idea sobre normalidad, vida pública e interacción social. Muchas familias están aisladas.

Ese aislamiento propicia frustración, tensión y aumento de la violencia doméstica y familiar; puede ser fuente de conflictos y controversias.

Como ya se comentó en anterior entrega, la intensa convivencia entre integrantes de familias nucleares y ampliadas, lejos de propiciar la felicidad de sus integrantes, ha suscitado incomodidad, así como acciones de violencia intrafamiliar. A esa situación, en muchos casos, hay que sumarle la falta de recursos económicos y las condiciones adversas para el cuidado de sus integrantes.

Vivimos en un mundo en el que la concordia, cualidad positiva cercana a la bondad, es un distintivo que se debilita peligrosamente. Sin embargo, no puede considerarse a la concordia como una concesión graciosa, se trata de una vía que hace posible la convivencia pacífica, que puede evitar que quienes conviven encuentren en la violencia la única salida.

Según una encuesta nacional organizada y publicada el domingo 10 por un importante periódico nacional, indica que para el 56% de las mamás ha mejorado la integración familiar, para el 34% sigue igual y sólo para el 10% ha empeorado. Por otra parte, la información registrada por la Secretaría de Gobernación indica que la violencia intrafamiliar aumentó un 120% desde la emergencia del Covid-19. El 66% es por violencia física y el 22% por violencia psicoemocional.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas, en el confinamiento por la pandemia de coronavirus el impacto ha afectado más a las mujeres, colocándolas en una situación de mayor riesgo de vivir situaciones de violencia y a una mayor carga de trabajo en casa, lo que agrava la inequidad de género.

Tristemente se observa un alarmante incremento en la violencia intrafamiliar y de género, en perjuicio de mujeres, muchas de ellas son madres. Vivimos una crisis de violencia de género y feminicidios que es urgente prevenir y resolver.

La violencia de género tiene su expresión en los actos cotidianos que se cometen en contra de mujeres y de niñas, para limitar u obstaculizar el acceso a las libertades y derechos que les corresponden. Se trata de una de las más extendidas formas de violación a los derechos humanos que muchas veces culmina en feminicidio.

La bondad frecuentemente parece ser rebasada y aún olvidada debido a lo mundano y muchas veces frívolo de la vida cotidiana y los retos de cada día. Ello se ha acentuado en el confinamiento de las familias.

Esta grave crisis que a todos afecta exige que utilicemos el poder que otorga la bondad. De esa forma, quienes pueden mantenerse aislados en sus casas, han de esforzarse en propiciar una convivencia pacífica con sus familias.

Insistimos en que la mediación puede hacer la diferencia en la vida de las familias, de las parejas y de las mujeres en estos tiempos de encierro y prevenir la violencia. Ese ejercicio de comunicación y negociación asistida entre las partes para conocer, analizar y negociar todos los puntos que se pongan en la mesa, servirá para discutirlos y construir los acuerdos que convengan, de mutuo acuerdo, a las partes con el propósito de prevenirlos o solucionarlos. Principalmente para recuperar o reconstruir el tejido familiar y su armonía y con ello evitar la violencia.

Reiteramos que los servicios de mediación a distancia, en línea o digital están disponibles, sobre todo los que ofrecen los mediadores privados en cualquier momento y los de los centros de mediación de los poderes judiciales del Estado de México, de Nuevo León y de Sonora, éstos en horas y días hábiles.

La mediación contribuye a articular la vida de las personas y el espacio compartido y esa contribución ha de apegarse a criterios que no se alejen demasiado de los que se utilizan cuando se quiere a alguien, sin que ello implique afectar la imparcialidad en la gestión del conflicto.

*Pascual Hernández Mergoldd es abogado y mediador profesional.

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Twitter: @Phmergoldd

Pascual Hernández Mergoldd

Abogado y mediador profesional

Columna invitada