La disminución del delito es una realidad en la Ciudad de México. En 2018 se tenían en promedio 191 delitos de alto impacto por día, en 2019 la cifra era 169 y en 2020 de 109. En Azcapotzalco los delitos de alto impacto en promedio fueron 11.35 casos en 2018, 7.86 en 2019 y 6.19 en 2020. Todo esto medido con un sistema de datos sólido y verificable.

La disminución de delitos de alto impacto continúa en lo que va del 2021. Es verdad que las restricciones a la movilidad podrían haber ayudado a mejorar la cifra, pero la tendencia a la baja inició antes de la pandemia y también es posible que el confinamiento pudiera haber incentivando la comisión de algunos delitos. El punto es que reducir a casi la mitad los principales delitos, en un contexto nacional muy complejo en el tema de seguridad, sí es para resaltar.

Se trata del resultado de políticas sistemáticas y planeadas para incidir en los principales sucesos delictivos. No se trata de casualidad, ni de alguna estrategia para hacer ver mejor las cifras. Los delitos que se cometen son analizados cada día por las autoridades de la ciudad, la Jefa de Gobierno, las y los alcaldes, con la ayuda de un sistema de información georreferenciada, que permite la oportuna toma de decisiones para movilizar la fuerza pública.

Se han desarrollado aplicaciones para dispositivos móviles, utilizando mejor las cámaras de seguridad (descuidadas en la administración pasada), se puso en operación un sistema de policía de cuadrante, que hace posible que siempre se tenga una patrulla operando por colonia, así como mecanismos para dar seguimiento al estado que guardan las investigaciones sobre la persecución de los principales delincuentes. Los delitos disminuyen porque se desarrollan políticas con objetivos claros y medibles, así de sencillo.

Las disminuciones son claras en los delitos más relevantes. El homicidio doloso pasó de un promedio de cuatro al día en 2019 a 3.3 en 2020, mientras que, el delito de lesiones dolosas por arma de fuego, pasaron de 5.5 eventos diarios en 2019 a 2.4 en 2020. El robo a auto simple paso de 49.5 eventos diarios en promedio en 2019 a 35.3 en 2020, mientras que la modalidad con violencia pasó de 24.8 eventos diarios en 2019, a 15.7 en 2020.

En Azcapotzalco el homicidio doloso pasó de 66 casos en 2018 a 50 en 2020, mientras que los casos de robo a vehículo registrados fueron de 1,516 en 2018 a 507 en 2020. Se trata de delitos que en la mayoría de los casos sí se denuncian, por lo que los reportes de la fiscalía efectivamente muestran su evolución real.

La disminución muestra que no solamente se ha mejorado la presencia policial, con más unidades, recursos y tecnología, sino que también se ha avanzado en la investigación y en el desmantelamiento de organizaciones delictivas, las que son normalmente responsables de este tipo de faltas. Por cierto, la disminución de los delitos se logra sin mayores cambios en el sistema penal acusatorio, lo que muestra que sí existen mecanismos efectivos de vigilancia y acción policial, bien coordinados con el Ministerio Público, es posible vincular a los procesos penales a quienes efectivamente hayan cometido un delito. Tampoco se incrementaron las penas de manera desproporcionada.

El obstáculo nunca ha estado en el nuevo sistema acusatorio, sino en poder articular políticas públicas que puedan incidir en reducir la comisión de delitos de alto impacto, en reaccionar a tiempo cuando se cometen y en investigarlos de manera adecuada. Los niveles delictivos en la capital son todavía altos, estamos lejos de tener una ciudad completamente segura, pero sin duda el camino es el correcto, así lo muestran las mediciones, por lo que es importante mantener y reforzar las políticas que se han desarrollado durante estos años de manera integral y con tendencia a enfocarnos en la prevención del delito.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

Lee más de este autor